En el centro de Emergencias Clemente Álvarez de Rosario se implementará un espacio fijo para que las víctimas de accidentes o sus familiares no sean engañados por personas que buscan estafar a las aseguradoras
El presidente del Colegio de Abogados de Rosario‚ Ignacio Del Vecchio‚ junto al director del‚ Néstor Marchetti‚ presentron este miércoles un espacio para evitar el “avenegrismo” en ese efector‚ es decir las personas que se aprovechan de las víctimas de accidentes para hacer negocios con las aseguradoras.
Se trata de la segunda etapa de una campaña cuyo objetivo es alertar a víctimas de accidentes de tránsito y a sus familiares. Es que se sabe que en ese centro de salud despliegan su actividad falsos gestores o abogados inescrupulosos que‚ mediante engaños‚ persiguen el cobro de jugosas indemnizaciones que llegan en pequeños porcentajes a los reales damnificados.
Del Vecchio anticipó en diálogo con el periodista Roberto Caferra (Radiópolis‚ Radio 2) que el objetivo es “asesorar a las víctimas o familiares” para que no caigan en la trampa de ese tipo de personas‚ conocidas como “caranchos” (nombre que inspiró una película nacional)‚ y explicarles que “tienen un plazo de dos años para hacer un eventual reclamo a las aseguradoras y no deben apurarse”.
El representante local de los abogados afirmó que con esa presencia en el Heca -el primero de los lugares de la campaña- se intentará frenar ese abuso que “perjudica a las víctimas‚ a los efectores públicos y en tercer lugar a las compañías de seguro”.
“Es importante que los familiares de víctimas de accidentes sepan que tienen dos años y que lo primero que deben hacer es preocuparse de la salud de su ser querido. Después‚ con su abogado de confianza‚ pueden iniciar el reclamo”‚ dijo.
Según cálculos que dio a conocer Del Vecchio‚ cerca de un 20 por ciento de los accidentes que llegan a las aseguradoras son fraguados por una red de incluye abogados‚ falsas víctimas e incluso médicos y policías.
El plan propone llegar a las comisarías y seccionales con carteles de esclarecimiento sobre los derechos de las víctimas y con advertencias para evitar la derivación compulsiva. Esta fórmula se sumará al "banner" de gran tamaño instalado por el Colegio en el Heca que recuerda que durante la estadía en el hospital no se pierden ni malogran derechos ni posibilidades de reclamo por los daños y perjuicios sufridos. El Colegio exhorta a denunciar estas anomalías en la sede de bulevar Oroño 1545‚ teléfono 4495050.
Fuente: Rosario3
Interesante nota.
Saludos Jorge Averbuj
jueves, 17 de marzo de 2011
Cada vez se realizan más estudios clínicos en la Argentina
Datos de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe)
Sólo en 2010 se registraron inversiones por 100 millones de dólares.
Este impulso está apoyado por la creación, por parte del Estado, de la Comisión para el Desarrollo de la Investigación de Farmacología Clínica (CODEINFAC).
Entre los puntos a favor de esta actividad en nuestro país se cuentan el nivel de los profesionales e instituciones, así como también el seguimiento estricto de las normas de seguridad.
La excelente formación de los especialistas y la calidad de los controles llevaron a que en los últimos años Argentina se convirtiera en un polo de investigaciones clínicas.
De hecho, sólo en 2010 se registraron inversiones por 100 millones de dólares, según datos de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), una asociación civil sin fines de lucro con 85 años de historia que nuclea a empresas farmacéuticas y de biotecnología.
Pero no es éste el único dato positivo ya que el impulso y la iniciativa por seguir desarrollando opciones farmacológicas no proviene sólo del sector privado, porque recientemente el Estado nacional creó la Comisión para el Desarrollo de la Investigación de Farmacología Clínica (CODEINFAC).
La investigación, una importante fuente de trabajo
"Sin duda la reciente creación de la Comisión, de la que participan la secretaría de Comercio y los ministerios de Economía, Salud, Industria y Ciencia y Tecnología, junto con la industria farmacéutica es una excelente señal de que estamos en un muy buen momento y de que no se puede perder el tren", expuso al ser consultado por esta agencia, Ernesto Felicio, presidente ejecutivo de CAEMe.
"Lo que ocurre a nivel local está en línea con lo que pasa en países como Canadá, Chile y Perú, que generan programas específicos para el desarrollo de este tipo de actividad. Por nuestra parte, la idea es generar las mejores condiciones para el desarrollo de la investigación, lo que a su vez amplía la cantidad de empleos disponibles para mano de obra altamente calificada, ya que por cada estudio que se aprueba se crean 20 puestos de trabajo, lo que equivale a una PyME".
"Además, el desarrollo de trabajos de investigación, remarcó Felicio, implica una transferencia efectiva de tecnología, así como también el ingreso de divisas para el país, sin contar que pone al alcance de los pacientes tratamientos innovadores".
Si bien CAEMe habla de inversiones por 100 millones de dólares - cifra que surge de una encuesta interna entre algunos de los asociados, quienes según los datos de ANMAT son responsables del 95 por ciento de los protocolos de investigación clínica farmacológica que se realizan en la Argentina-, las hipótesis hablan de un monto mucho mayor.
En cuanto al desarrollo de los trabajos, al ser consultado por PRO-SALUD News, el doctor Pedro Saúl Lipszyc, profesor Titular de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director del departamento de Farmacología de la misma institución, refirió: "Evidentemente la investigación clínica en Argentina prácticamente se ha duplicado en los últimos 10 años. Este proceso, al cual denominamos industria sin chimeneas se nutre y se erige sobre el trabajo de los científicos, pero también del comité de ética de la ANMAT".
De acuerdo con el especialista, a nivel local el mayor desarrollo se da en el área de la investigación pre clínica, mientras que hay una gran cantidad de trabajos que se encuentran en lo que se denomina Fase III o de eficacia.
"Durante esa instancia los medicamentos son probados comparándolos con otros con la misma acción, y en todas esas pruebas participan no sólo voluntarios locales sino también profesionales que están considerados como los de cualquier país del primer mundo", explicó Lipszyc
El especialista agregó: "Más allá del nivel de los profesionales, creo que uno de los puntos a favor con respecto al desarrollo de la industria sin chimeneas es el trabajo de la ANMAT, que no sólo desempeña su labor muy eficazmente, sino que además tiene una postura muy marcada de bienvenida a toda empresa que quiera invertir. En la actualidad todavía falta trabajar un aspecto que es el del desarrollo de las empresas locales, dado que la mayor inversión la realizan los grandes laboratorios extranjeros".
Aunque consideró que "la industria tiene hoy por hoy ciertas limitaciones dadas más que nada por la cantidad de medicamentos que ya existen y que resuelven problemáticas frecuentes", Lipszyc remarcó que "el futuro es sumamente promisorio".
Por su parte, Felicio mencionó que "como aporte para la consolidación de este crecimiento, próximamente CAEMe llevará adelante unas Jornadas de Investigación Clínica, con el objetivo de generar un espacio de conocimiento y actualización para médicos, investigadores y demás profesionales vinculados al sector".
Durante el encuentro, destacados especialistas nacionales y del exterior disertarán sobre investigación de base y aplicada, y brindarán un enfoque actualizado en cuanto a normativas, protocolos y otros aspectos relevantes para todo investigador clínico.
Número de matrícula de los especialistas consultados:
- Dr. Pedro Lipszyc: M.N. 34.913
- Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe): http://www.caeme.org.ar
Fuente: PRO-SALUD News
Saludos jorge Averbuj
Sólo en 2010 se registraron inversiones por 100 millones de dólares.
Este impulso está apoyado por la creación, por parte del Estado, de la Comisión para el Desarrollo de la Investigación de Farmacología Clínica (CODEINFAC).
Entre los puntos a favor de esta actividad en nuestro país se cuentan el nivel de los profesionales e instituciones, así como también el seguimiento estricto de las normas de seguridad.
La excelente formación de los especialistas y la calidad de los controles llevaron a que en los últimos años Argentina se convirtiera en un polo de investigaciones clínicas.
De hecho, sólo en 2010 se registraron inversiones por 100 millones de dólares, según datos de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), una asociación civil sin fines de lucro con 85 años de historia que nuclea a empresas farmacéuticas y de biotecnología.
Pero no es éste el único dato positivo ya que el impulso y la iniciativa por seguir desarrollando opciones farmacológicas no proviene sólo del sector privado, porque recientemente el Estado nacional creó la Comisión para el Desarrollo de la Investigación de Farmacología Clínica (CODEINFAC).
La investigación, una importante fuente de trabajo
"Sin duda la reciente creación de la Comisión, de la que participan la secretaría de Comercio y los ministerios de Economía, Salud, Industria y Ciencia y Tecnología, junto con la industria farmacéutica es una excelente señal de que estamos en un muy buen momento y de que no se puede perder el tren", expuso al ser consultado por esta agencia, Ernesto Felicio, presidente ejecutivo de CAEMe.
"Lo que ocurre a nivel local está en línea con lo que pasa en países como Canadá, Chile y Perú, que generan programas específicos para el desarrollo de este tipo de actividad. Por nuestra parte, la idea es generar las mejores condiciones para el desarrollo de la investigación, lo que a su vez amplía la cantidad de empleos disponibles para mano de obra altamente calificada, ya que por cada estudio que se aprueba se crean 20 puestos de trabajo, lo que equivale a una PyME".
"Además, el desarrollo de trabajos de investigación, remarcó Felicio, implica una transferencia efectiva de tecnología, así como también el ingreso de divisas para el país, sin contar que pone al alcance de los pacientes tratamientos innovadores".
Si bien CAEMe habla de inversiones por 100 millones de dólares - cifra que surge de una encuesta interna entre algunos de los asociados, quienes según los datos de ANMAT son responsables del 95 por ciento de los protocolos de investigación clínica farmacológica que se realizan en la Argentina-, las hipótesis hablan de un monto mucho mayor.
En cuanto al desarrollo de los trabajos, al ser consultado por PRO-SALUD News, el doctor Pedro Saúl Lipszyc, profesor Titular de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director del departamento de Farmacología de la misma institución, refirió: "Evidentemente la investigación clínica en Argentina prácticamente se ha duplicado en los últimos 10 años. Este proceso, al cual denominamos industria sin chimeneas se nutre y se erige sobre el trabajo de los científicos, pero también del comité de ética de la ANMAT".
De acuerdo con el especialista, a nivel local el mayor desarrollo se da en el área de la investigación pre clínica, mientras que hay una gran cantidad de trabajos que se encuentran en lo que se denomina Fase III o de eficacia.
"Durante esa instancia los medicamentos son probados comparándolos con otros con la misma acción, y en todas esas pruebas participan no sólo voluntarios locales sino también profesionales que están considerados como los de cualquier país del primer mundo", explicó Lipszyc
El especialista agregó: "Más allá del nivel de los profesionales, creo que uno de los puntos a favor con respecto al desarrollo de la industria sin chimeneas es el trabajo de la ANMAT, que no sólo desempeña su labor muy eficazmente, sino que además tiene una postura muy marcada de bienvenida a toda empresa que quiera invertir. En la actualidad todavía falta trabajar un aspecto que es el del desarrollo de las empresas locales, dado que la mayor inversión la realizan los grandes laboratorios extranjeros".
Aunque consideró que "la industria tiene hoy por hoy ciertas limitaciones dadas más que nada por la cantidad de medicamentos que ya existen y que resuelven problemáticas frecuentes", Lipszyc remarcó que "el futuro es sumamente promisorio".
Por su parte, Felicio mencionó que "como aporte para la consolidación de este crecimiento, próximamente CAEMe llevará adelante unas Jornadas de Investigación Clínica, con el objetivo de generar un espacio de conocimiento y actualización para médicos, investigadores y demás profesionales vinculados al sector".
Durante el encuentro, destacados especialistas nacionales y del exterior disertarán sobre investigación de base y aplicada, y brindarán un enfoque actualizado en cuanto a normativas, protocolos y otros aspectos relevantes para todo investigador clínico.
Número de matrícula de los especialistas consultados:
- Dr. Pedro Lipszyc: M.N. 34.913
- Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe): http://www.caeme.org.ar
Fuente: PRO-SALUD News
Saludos jorge Averbuj
Los pacientes de emergencias confían en las tomografías computadas
Un estudio reciente halla que las personas con dolor abdominal agudo que van a las salas de emergencias confían más en su diagnóstico cuando reciben una tomografía computarizada (TC).
Un estudio halla que cerca de las tres cuartas partes de los pacientes subestiman el riesgo de radiación de este tipo de prueba de imagen.
Los investigadores encuestaron a 1,168 pacientes con dolor abdominal no causado por ninguna lesión. Sólo el 20 por ciento dijo que confiaban en un diagnóstico al que se llegara después de una evaluación que incluía solamente el historial del paciente y un examen físico. Pero el 90 por ciento confiaba en un diagnóstico al que se llegaba después de una evaluación que incluía el historial del paciente, un examen físico, un análisis de sangre y una TC.
El estudio también encontró que el 75 por ciento de los pacientes subestimaba la cantidad de radiación emitida por una TC, y sólo el 3 por ciento entendía que la tomografía computarizada aumentaba el riesgo de una persona de cáncer de por vida. Se calcula que entre el 1.5 y 2 por ciento de todos los cánceres de Estados Unidos se pueden atribuir a la radiación de la TC.
El estudio se publicó en la edición en línea del 10 de diciembre de Annals of Emergency Medicine.
"Los pacientes que tienen dolor abdominal confían 4 veces más en un examen que incluye imágenes que en un examen que no tiene este tipo de prueba", señaló en un comunicado de prensa de la revista la autora principal, la Dra. Brigitte Baumann, del Departamento de Medicina de Emergencia de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey en Camden.
"La mayoría de los pacientes de nuestro estudio tenían poco conocimiento sobre la cantidad de radiación administrada en una tomografía computarizada, y mucho menos de varias TC durante toda la vida. Muchos de los pacientes no recordaban las TC que se habían hecho aun cuando aparecían en los registros médicos electrónicos", agregó.
"Una iniciativa reciente de la FDA para reducir la exposición innecesaria a la radiación de imágenes médicas se centra principalmente en prácticas médicas y en ofrecer a los pacientes un registro de su historial de imágenes", señaló Baumann.
"Esto es loable, pero no aborda las expectativas del paciente. Nuestros hallazgos demuestran que los esfuerzos actuales para concienciar a los pacientes no son suficientes. Aunque contamos con una herramienta de diagnóstico tan buena como la TC debemos realizar un mejor trabajo para educar a nuestros pacientes sobre los riesgos asociados con la tomografía computarizada".
FUENTE: Annals of Emergency Medicine
Saludos Jorge Averbuj
Un estudio halla que cerca de las tres cuartas partes de los pacientes subestiman el riesgo de radiación de este tipo de prueba de imagen.
Los investigadores encuestaron a 1,168 pacientes con dolor abdominal no causado por ninguna lesión. Sólo el 20 por ciento dijo que confiaban en un diagnóstico al que se llegara después de una evaluación que incluía solamente el historial del paciente y un examen físico. Pero el 90 por ciento confiaba en un diagnóstico al que se llegaba después de una evaluación que incluía el historial del paciente, un examen físico, un análisis de sangre y una TC.
El estudio también encontró que el 75 por ciento de los pacientes subestimaba la cantidad de radiación emitida por una TC, y sólo el 3 por ciento entendía que la tomografía computarizada aumentaba el riesgo de una persona de cáncer de por vida. Se calcula que entre el 1.5 y 2 por ciento de todos los cánceres de Estados Unidos se pueden atribuir a la radiación de la TC.
El estudio se publicó en la edición en línea del 10 de diciembre de Annals of Emergency Medicine.
"Los pacientes que tienen dolor abdominal confían 4 veces más en un examen que incluye imágenes que en un examen que no tiene este tipo de prueba", señaló en un comunicado de prensa de la revista la autora principal, la Dra. Brigitte Baumann, del Departamento de Medicina de Emergencia de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey en Camden.
"La mayoría de los pacientes de nuestro estudio tenían poco conocimiento sobre la cantidad de radiación administrada en una tomografía computarizada, y mucho menos de varias TC durante toda la vida. Muchos de los pacientes no recordaban las TC que se habían hecho aun cuando aparecían en los registros médicos electrónicos", agregó.
"Una iniciativa reciente de la FDA para reducir la exposición innecesaria a la radiación de imágenes médicas se centra principalmente en prácticas médicas y en ofrecer a los pacientes un registro de su historial de imágenes", señaló Baumann.
"Esto es loable, pero no aborda las expectativas del paciente. Nuestros hallazgos demuestran que los esfuerzos actuales para concienciar a los pacientes no son suficientes. Aunque contamos con una herramienta de diagnóstico tan buena como la TC debemos realizar un mejor trabajo para educar a nuestros pacientes sobre los riesgos asociados con la tomografía computarizada".
FUENTE: Annals of Emergency Medicine
Saludos Jorge Averbuj
Cuándo solicitar una tomografía en casos de cefalea?
¿Cuándo solicitar una tomografía en casos de cefalea?
El abuso de la tomografía computarizada por cefalea en pacientes ambulatorios es preocupante. Debido a que la exposición a la radiación conlleva el riesgo de cáncer se debe evitar cuando las probabilidades de enfermedad grave son escasas.
Dres. You J, Gladstone J, Symons S
The American Journal of Medicine
Patterns of Care and Outcomes After Computed Tomography Scans for Headache
Introducción
La cefalea es uno de los motivos más frecuentes de consulta al médico de atención primaria, al servicio de urgencias o al neurólogo. Si bien en la amplia mayoría de los pacientes la cefalea no es causada por ninguna enfermedad grave, sí lo es en una pequeña minoría, por lo que la evaluación clínica del paciente con cefalea es esencial. Los médicos a menudo se sienten obligados a indicar estudios por imágenes para investigar la cefalea porque:
1) el error diagnóstico o el retraso en el diagnóstico puede causar mortalidad o discapacidad de por vida.
2) con frecuencia el paciente está muy ansioso y teme que la cefalea sea la manifestación inicial de una enfermedad grave, como un tumor cerebral.
Hay muy pocas recomendaciones para asistir a los profesionales en el empleo de los estudios por imágenes a fin de evaluar a los pacientes con cefalea. Estudios transversales mostraron que la tomografía computarizada (TC) para evaluar la cefalea en pacientes ambulatorios no es muy útil para el diagnóstico, ya que sólo se descubren datos que pueden ser importantes en el 0,2-2% de los pacientes estudiados. Estos datos hacen pensar que los estudios por imágenes se emplean en exceso para evaluar a los pacientes con cefalea y causan demasiados gastos y exposición innecesaria a la radiación.
Los autores efectuaron un estudio de cohortes retrospectivo en el que los datos de un estudio transversal de auditoría de TC en pacientes ambulatorios se cruzaron con datos sanitarios administrativos para evaluar el empleo de los servicios sanitarios y la evolución de los pacientes tras la TC por cefalea.
Material y Método:
Se analizaron el empleo de los servicios sanitarios, el diagnóstico de tumor cerebral y las muertes durante el año siguiente a la TC. A estos fines se cruzaron los registros de la auditoría de 3930 TC cerebrales efectuadas en pacientes ambulatorios en 2005 en Ontario, Canadá, con 4 bases de datos administrativas. Las TC se realizaron en 20 hospitales elegidos al azar.
Enfermeras entrenadas extrajeron y resumieron datos de las indicaciones para las TC y los resultados de las mismas mediante un formulario electrónico estandarizado. Clasificaron las imágenes halladas en cada TC como incidentales (clínicamente insignificantes), indeterminadas (no se pudo identificar la presencia de un hallazgo o describir su naturaleza en la TC) o anormales. Las bases de datos permitieron rastrear los servicios de salud y la evolución de los pacientes.
El estudio incluyó sólo TC que fueron indicadas específicamente para evaluar la cefalea, con lo que la muestra quedó reducida a 623 TC cerebrales. Dos tercios de los participantes fueron mujeres y dos tercios fueron menores de 50 años.
Se identificaron las TC y las resonancias magnéticas (RM) cerebrales efectuadas durante los 10 años previos a la TC índice y durante el año posterior a ella. También se identificaron los procedimientos neuroquirúrgicos, los diagnósticos nuevos de cáncer y las muertes ocurridas durante el año posterior a la TC índice. Para las TC indicadas por médicos de atención primaria, se identificaron las interconsultas con neurólogos, médicos clínicos y neurocirujanos durante el seguimiento, así como todas las visitas de control a los especialistas durante el año posterior a la consulta inicial.
La cefalea fue el motivo más frecuente para solicitar la TC en pacientes ambulatorios.
La mayoría de las TC (578/623, 92%) fueron normales o revelaron hallazgos incidentales, clínicamente insignificantes. Una pequeña cantidad reveló hallazgos indeterminados (16/ 623, 2,6%) o anormales (29/623, 4,7%). Trece de las TC (13/623, 2,1%) tuvieron hallazgos indeterminados o anormales que podrían haber sido la causa de la cefalea del paciente.
Empleo previo y ulterior de TC y RM cerebral
A más de un cuarto de los pacientes (28,4%) se les había efectuado por lo menos una TC cerebral durante la década anterior y la más reciente se había realizado una mediana de 2,7 años antes de la TC índice. Sólo el 5,5% de los pacientes habían sido sometidos a una RM durante la década anterior. Durante el año de seguimiento, se efectuó TC a 42 pacientes (6,7%) y RM a 41 pacientes (6,6%). Fue más probable que se indicara una TC o RM ulterior si el estudio índice mostró resultados anormales o indeterminados que si éste fue normal o reveló sólo hallazgos incidentales (28,9% vs 5,1% para la TC ulterior; 33,3% vs 4,5% para la RM ulterior).
De las 42 TC realizadas durante el año posterior a la TC índice, 32 (76,2%) fueron indicadas por un médico distinto al que indicó la TC índice. De las 41 RM realizadas durante el año posterior a la TC índice MRI, 25 (61,0%) fueron indicadas por un médico distinto al que indicó el estudio índice.
Empleo de los servicios de salud y evolución tras la tc cerebral por cefalea en pacientes ambulatorios
El 75,9% (473/623) de los estudios índice fueron indicados por médicos de atención primaria. La mayor parte de los pacientes (80.3%) no vieron a un especialista durante el seguimiento. Cuando fueron consultados, los especialistas fueron neurólogos, médicos clínicos o neurocirujanos. La interconsulta fue más probable cuando el resultado del estudio índice fue anormal o indeterminado (se solicitó interconsulta para el 42,5% de estos pacientes) que cuando fue normal o incidental (se solicitó interconsulta para el 17,6% de estos pacientes) Aproximadamente la mitad de los pacientes derivados al especialista volvieron para al menos una visita de seguimiento con éste durante el año posterior a la consulta inicial.
De la cohorte total del estudio, pocos pacientes (12/623, 1,9%) fueron hospitalizados por causas neuropsiquiátricas durante el año siguiente a la TC índice por cefalea. La depresión fue el motivo de ingreso más frecuente. Sólo un paciente (0,2%), que tuvo un hallazgo indeterminado de un posible glioma en la TC índice, sufrió un tumor cerebral maligno durante el seguimiento. Seis pacientes (1,0%) murieron durante el seguimiento. Ninguno de los cuatro pacientes en quienes se pudo determinar la causa de muerte, murió por causas del sistema nervioso central.
Conclusiones
Este estudio halló que la mayor parte de las TC fueron indicadas por médicos de atención primaria, pocas TC revelaron anomalías que podrían ser causa de la cefalea y la mayoría de los pacientes no fueron derivados a un especialista.
El dato de que sólo el 2% de las TC de pacientes ambulatorios indicadas por cefalea reveló anomalías que podrían ser la causa de la cefalea concuerda con estudios previos que comprobaron la escasa utilidad de la TC en estas circunstancias.
Durante el seguimiento de un año los autores comprobaron que el diagnóstico de un tumor maligno y los procedimientos neuroquirúrgicos fueron muy raros. Fue preocupante que, para algunos pacientes del estudio la TC índice por cefalea no fue única, sino que fue una de varias TC del cerebro que recibieron, a menudo indicada por otro médico que no era quien ordenó la primera y con una mediana de tiempo desde la primera de sólo 106 días. Hay creciente inquietud de que la exposición a la radiación durante una TC pueda ser un riesgo sanitario. Una sola TC cerebral se asocia con una dosis de radiación promedio de 1-2 millisieverts (equivalente a 100-200 radiografías de tórax). El riesgo estimado de cáncer atribuible a una sola TC cerebral es del 0,005% (1/20.000) para una persona de 45 años.
El riesgo es mayor entre los pacientes más jóvenes y entre los que reciben mayores dosis acumuladas de radiación como resultado de múltiples pruebas radiodiagnósticas.
Desafortunadamente, hasta la fecha no se han identificado características clínicas útiles para descartar causas graves de cefalea.
Un estudio clínico aleatorio halló que la ansiedad disminuía a los 3 meses entre pacientes a quienes se les había efectuado TC.
Entrevistas con especialistas en Ontario sugieren que algunos especialistas no reciben a los pacientes para interconsulta a menos que traigan el informe de una TC o una RM.
Es probable que las TC repetidas, con poco valor diagnóstico y el curso clínico favorable de la mayoría de los pacientes en quienes se efectúa una TC por cefalea continúen causando preocupación por el abuso de las TC para esta indicación. Dado que se conoce el riesgo de cáncer por exposición a la radiación durante la TC, es necesario que los médicos se aseguren de que no se indican TC para aquellos pacientes que es improbable que se beneficien con ella. La creación de reglas de pronóstico clínico de gran sensibilidad que puedan eliminar la necesidad de estudios por imágenes para los pacientes con cefalea sería muy útil para los médicos de atención primaria que son quienes reciben la mayor parte de los pacientes con este síntoma tan frecuente.
♦ Comentarios y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira
Saludos Jorge Averbuj
El abuso de la tomografía computarizada por cefalea en pacientes ambulatorios es preocupante. Debido a que la exposición a la radiación conlleva el riesgo de cáncer se debe evitar cuando las probabilidades de enfermedad grave son escasas.
Dres. You J, Gladstone J, Symons S
The American Journal of Medicine
Patterns of Care and Outcomes After Computed Tomography Scans for Headache
Introducción
La cefalea es uno de los motivos más frecuentes de consulta al médico de atención primaria, al servicio de urgencias o al neurólogo. Si bien en la amplia mayoría de los pacientes la cefalea no es causada por ninguna enfermedad grave, sí lo es en una pequeña minoría, por lo que la evaluación clínica del paciente con cefalea es esencial. Los médicos a menudo se sienten obligados a indicar estudios por imágenes para investigar la cefalea porque:
1) el error diagnóstico o el retraso en el diagnóstico puede causar mortalidad o discapacidad de por vida.
2) con frecuencia el paciente está muy ansioso y teme que la cefalea sea la manifestación inicial de una enfermedad grave, como un tumor cerebral.
Hay muy pocas recomendaciones para asistir a los profesionales en el empleo de los estudios por imágenes a fin de evaluar a los pacientes con cefalea. Estudios transversales mostraron que la tomografía computarizada (TC) para evaluar la cefalea en pacientes ambulatorios no es muy útil para el diagnóstico, ya que sólo se descubren datos que pueden ser importantes en el 0,2-2% de los pacientes estudiados. Estos datos hacen pensar que los estudios por imágenes se emplean en exceso para evaluar a los pacientes con cefalea y causan demasiados gastos y exposición innecesaria a la radiación.
Los autores efectuaron un estudio de cohortes retrospectivo en el que los datos de un estudio transversal de auditoría de TC en pacientes ambulatorios se cruzaron con datos sanitarios administrativos para evaluar el empleo de los servicios sanitarios y la evolución de los pacientes tras la TC por cefalea.
Material y Método:
Se analizaron el empleo de los servicios sanitarios, el diagnóstico de tumor cerebral y las muertes durante el año siguiente a la TC. A estos fines se cruzaron los registros de la auditoría de 3930 TC cerebrales efectuadas en pacientes ambulatorios en 2005 en Ontario, Canadá, con 4 bases de datos administrativas. Las TC se realizaron en 20 hospitales elegidos al azar.
Enfermeras entrenadas extrajeron y resumieron datos de las indicaciones para las TC y los resultados de las mismas mediante un formulario electrónico estandarizado. Clasificaron las imágenes halladas en cada TC como incidentales (clínicamente insignificantes), indeterminadas (no se pudo identificar la presencia de un hallazgo o describir su naturaleza en la TC) o anormales. Las bases de datos permitieron rastrear los servicios de salud y la evolución de los pacientes.
El estudio incluyó sólo TC que fueron indicadas específicamente para evaluar la cefalea, con lo que la muestra quedó reducida a 623 TC cerebrales. Dos tercios de los participantes fueron mujeres y dos tercios fueron menores de 50 años.
Se identificaron las TC y las resonancias magnéticas (RM) cerebrales efectuadas durante los 10 años previos a la TC índice y durante el año posterior a ella. También se identificaron los procedimientos neuroquirúrgicos, los diagnósticos nuevos de cáncer y las muertes ocurridas durante el año posterior a la TC índice. Para las TC indicadas por médicos de atención primaria, se identificaron las interconsultas con neurólogos, médicos clínicos y neurocirujanos durante el seguimiento, así como todas las visitas de control a los especialistas durante el año posterior a la consulta inicial.
La cefalea fue el motivo más frecuente para solicitar la TC en pacientes ambulatorios.
La mayoría de las TC (578/623, 92%) fueron normales o revelaron hallazgos incidentales, clínicamente insignificantes. Una pequeña cantidad reveló hallazgos indeterminados (16/ 623, 2,6%) o anormales (29/623, 4,7%). Trece de las TC (13/623, 2,1%) tuvieron hallazgos indeterminados o anormales que podrían haber sido la causa de la cefalea del paciente.
Empleo previo y ulterior de TC y RM cerebral
A más de un cuarto de los pacientes (28,4%) se les había efectuado por lo menos una TC cerebral durante la década anterior y la más reciente se había realizado una mediana de 2,7 años antes de la TC índice. Sólo el 5,5% de los pacientes habían sido sometidos a una RM durante la década anterior. Durante el año de seguimiento, se efectuó TC a 42 pacientes (6,7%) y RM a 41 pacientes (6,6%). Fue más probable que se indicara una TC o RM ulterior si el estudio índice mostró resultados anormales o indeterminados que si éste fue normal o reveló sólo hallazgos incidentales (28,9% vs 5,1% para la TC ulterior; 33,3% vs 4,5% para la RM ulterior).
De las 42 TC realizadas durante el año posterior a la TC índice, 32 (76,2%) fueron indicadas por un médico distinto al que indicó la TC índice. De las 41 RM realizadas durante el año posterior a la TC índice MRI, 25 (61,0%) fueron indicadas por un médico distinto al que indicó el estudio índice.
Empleo de los servicios de salud y evolución tras la tc cerebral por cefalea en pacientes ambulatorios
El 75,9% (473/623) de los estudios índice fueron indicados por médicos de atención primaria. La mayor parte de los pacientes (80.3%) no vieron a un especialista durante el seguimiento. Cuando fueron consultados, los especialistas fueron neurólogos, médicos clínicos o neurocirujanos. La interconsulta fue más probable cuando el resultado del estudio índice fue anormal o indeterminado (se solicitó interconsulta para el 42,5% de estos pacientes) que cuando fue normal o incidental (se solicitó interconsulta para el 17,6% de estos pacientes) Aproximadamente la mitad de los pacientes derivados al especialista volvieron para al menos una visita de seguimiento con éste durante el año posterior a la consulta inicial.
De la cohorte total del estudio, pocos pacientes (12/623, 1,9%) fueron hospitalizados por causas neuropsiquiátricas durante el año siguiente a la TC índice por cefalea. La depresión fue el motivo de ingreso más frecuente. Sólo un paciente (0,2%), que tuvo un hallazgo indeterminado de un posible glioma en la TC índice, sufrió un tumor cerebral maligno durante el seguimiento. Seis pacientes (1,0%) murieron durante el seguimiento. Ninguno de los cuatro pacientes en quienes se pudo determinar la causa de muerte, murió por causas del sistema nervioso central.
Conclusiones
Este estudio halló que la mayor parte de las TC fueron indicadas por médicos de atención primaria, pocas TC revelaron anomalías que podrían ser causa de la cefalea y la mayoría de los pacientes no fueron derivados a un especialista.
El dato de que sólo el 2% de las TC de pacientes ambulatorios indicadas por cefalea reveló anomalías que podrían ser la causa de la cefalea concuerda con estudios previos que comprobaron la escasa utilidad de la TC en estas circunstancias.
Durante el seguimiento de un año los autores comprobaron que el diagnóstico de un tumor maligno y los procedimientos neuroquirúrgicos fueron muy raros. Fue preocupante que, para algunos pacientes del estudio la TC índice por cefalea no fue única, sino que fue una de varias TC del cerebro que recibieron, a menudo indicada por otro médico que no era quien ordenó la primera y con una mediana de tiempo desde la primera de sólo 106 días. Hay creciente inquietud de que la exposición a la radiación durante una TC pueda ser un riesgo sanitario. Una sola TC cerebral se asocia con una dosis de radiación promedio de 1-2 millisieverts (equivalente a 100-200 radiografías de tórax). El riesgo estimado de cáncer atribuible a una sola TC cerebral es del 0,005% (1/20.000) para una persona de 45 años.
El riesgo es mayor entre los pacientes más jóvenes y entre los que reciben mayores dosis acumuladas de radiación como resultado de múltiples pruebas radiodiagnósticas.
Desafortunadamente, hasta la fecha no se han identificado características clínicas útiles para descartar causas graves de cefalea.
Un estudio clínico aleatorio halló que la ansiedad disminuía a los 3 meses entre pacientes a quienes se les había efectuado TC.
Entrevistas con especialistas en Ontario sugieren que algunos especialistas no reciben a los pacientes para interconsulta a menos que traigan el informe de una TC o una RM.
Es probable que las TC repetidas, con poco valor diagnóstico y el curso clínico favorable de la mayoría de los pacientes en quienes se efectúa una TC por cefalea continúen causando preocupación por el abuso de las TC para esta indicación. Dado que se conoce el riesgo de cáncer por exposición a la radiación durante la TC, es necesario que los médicos se aseguren de que no se indican TC para aquellos pacientes que es improbable que se beneficien con ella. La creación de reglas de pronóstico clínico de gran sensibilidad que puedan eliminar la necesidad de estudios por imágenes para los pacientes con cefalea sería muy útil para los médicos de atención primaria que son quienes reciben la mayor parte de los pacientes con este síntoma tan frecuente.
♦ Comentarios y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira
Saludos Jorge Averbuj
Negarse a una transfusión de sangre es legal en Argentina
Tras la polémica por la muerte del Testigo de Jehová que se negó a recibir una transfusión de sangre, se abrió el debate en torno a los derechos a elegir de cada persona. La ley nacional para el paciente sancionada en 2009, reconoce la "autonomía de la voluntad" de los ciudadanos para "aceptar o rechazar determinadas terapias". Los alcances de esa norma....
El episodio protagonizado por el paciente Testigo de Jehová que murió en el Hospital HECA de Rosario tras un accidente de tránsito, sin recibir la transfusión de sangre que indicaban los médicos, reavivó la polémica en torno a los derechos de los pacientes y los deberes de los profesionales. El hombre había dejado una directiva anticipada para no ser transfundido y los médicos actuaron de acuerdo a la ley vigente. Decidir sobre la propia salud es un derecho de todos los pacientes y si bien antes de 2009, cada vez que se presentaba un caso controversial entre médicos y pacientes, era la Justicia la que decidía, en la actualidad la situación es distinta.
El 30 de diciembre de 2009 fue publicada en el Boletín Oficial la Ley Nacional Nº 26.529 sobre los derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud. En la misma se enumeran las facultades que tiene el paciente de decidir sobre su cuerpo y sobre su salud y están tipificadas como derecho a la asistencia médica, al trato digno y respetuoso, a la intimidad, a la confidencialidad, a la información sanitaria, a la intercon- sulta médica y a la autonomía de la voluntad.
"Este último punto en especial introdujo un cambio significativo en la legislación anterior -señaló, la abogada Graciela Lucanti, asesora jurídica de la Municipalidad de Rosario- porque se reconoce el derecho del paciente "a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa", de modo que una persona en pleno estado de conciencia y uso de sus facultades mentales, puede dejar una directiva anticipada para que los médicos, frente a la eventualidad de esa situación, actúen de acuerdo a ese pedido, como ocurrió en el caso del paciente Testigo de Jehová", explicó.
"La finalidad de la ley, además del respeto por los derechos de los pacientes, es la de evitar que deba intervenir la Justicia cada vez que se presente un caso que pueda suscitar controversia con el paciente o con sus familiares", dijo Lucanti, y agregó que "la ley también establece que el paciente puede "revocar posteriormente su manifestación de la voluntad", aunque sólo él puede hacerlo".
Esta última aclaración arroja luz sobre el caso del paciente Testigo de Jehová, cuya esposa presentó ante las autoridades del Nosocomio HECA un documento firmado por él con anterioridad al accidente de tránsito, en el que se expresaba con claridad que se negaba a recibir transfusiones de sangre. Ante la actitud de la mujer -cuando el paciente aún se debatía entre la vida y la muerte- una hermana de la víctima también presentó en Tribunales un recurso de amparo para que se ordene la transfusión que los médicos indicaban como necesaria, "pero cuando la orden judicial llegó, ya era tarde porque él había fallecido", dijo la familia que intentó por todos los medios modificar lo que el joven había dejado por escrito.
"Lo que sucede es que estas cuestiones, a partir de la nueva ley, no son judicializables porque ya están legisladas y es poco probable que un juez emita una orden que vaya en contra de la ley vigente", sostuvo Lucanti.
Asimismo, las "directivas anticipadas" del paciente que contempla la ley, tienen una limitación. "Los pedidos del paciente deben ser aceptados por el médico a cargo, salvo los que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, dado que la eutanasia no es legal en Argentina", precisó la profesional.
Los resguardos del equipo médico
Hay una serie de trámites que los profesionales de la salud deben cumplir a fin de no ser pasibles de acusaciones posteriores sobre presunta mala praxis, máxime cuando se presentan casos controver- siales. La ley establece que es necesario que el médico cuente con el consentimiento informado del paciente antes de proceder a realizar una práctica. Esto implica que se debe informar al paciente o a su representante legal acerca de "su estado de salud, el procedimiento propuesto, con especificación, los objetivos perseguidos, los beneficios esperados, los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles, la especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto, y las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados". Una vez informado, "la decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar los tratamientos indicados, puede ser revocada", dice la ley. En ese caso, "el profesional actuante debe acatar tal decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica.
Otros casos que llegaron a la Justicia
Antes de la sanción de la ordenanza municipal sobre Procreación Responsable, que antecedió a la ley de sancionada por la legislatura santafesina sobre el mismo tema, cada vez que un efector de salud recibía un pedido de ligadura de trompas por parte de una paciente, la Justicia debía intervenir y el caso tomaba estado público. "En aquellas situaciones -las más frecuentes en materia de judicialización de temas relacionados con la salud- cuando todavía no había normal legal que avalara esa práctica, la paciente acudía a la Justicia que evaluaba las razones de salud que la justificaban. Recién entonces, con la autorización judicial, los médicos podían realizar esa intervención", explicó la funcionaria.
Fuente : Portal Colondoce
Saludos Jorge Averbuj
El episodio protagonizado por el paciente Testigo de Jehová que murió en el Hospital HECA de Rosario tras un accidente de tránsito, sin recibir la transfusión de sangre que indicaban los médicos, reavivó la polémica en torno a los derechos de los pacientes y los deberes de los profesionales. El hombre había dejado una directiva anticipada para no ser transfundido y los médicos actuaron de acuerdo a la ley vigente. Decidir sobre la propia salud es un derecho de todos los pacientes y si bien antes de 2009, cada vez que se presentaba un caso controversial entre médicos y pacientes, era la Justicia la que decidía, en la actualidad la situación es distinta.
El 30 de diciembre de 2009 fue publicada en el Boletín Oficial la Ley Nacional Nº 26.529 sobre los derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud. En la misma se enumeran las facultades que tiene el paciente de decidir sobre su cuerpo y sobre su salud y están tipificadas como derecho a la asistencia médica, al trato digno y respetuoso, a la intimidad, a la confidencialidad, a la información sanitaria, a la intercon- sulta médica y a la autonomía de la voluntad.
"Este último punto en especial introdujo un cambio significativo en la legislación anterior -señaló, la abogada Graciela Lucanti, asesora jurídica de la Municipalidad de Rosario- porque se reconoce el derecho del paciente "a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa", de modo que una persona en pleno estado de conciencia y uso de sus facultades mentales, puede dejar una directiva anticipada para que los médicos, frente a la eventualidad de esa situación, actúen de acuerdo a ese pedido, como ocurrió en el caso del paciente Testigo de Jehová", explicó.
"La finalidad de la ley, además del respeto por los derechos de los pacientes, es la de evitar que deba intervenir la Justicia cada vez que se presente un caso que pueda suscitar controversia con el paciente o con sus familiares", dijo Lucanti, y agregó que "la ley también establece que el paciente puede "revocar posteriormente su manifestación de la voluntad", aunque sólo él puede hacerlo".
Esta última aclaración arroja luz sobre el caso del paciente Testigo de Jehová, cuya esposa presentó ante las autoridades del Nosocomio HECA un documento firmado por él con anterioridad al accidente de tránsito, en el que se expresaba con claridad que se negaba a recibir transfusiones de sangre. Ante la actitud de la mujer -cuando el paciente aún se debatía entre la vida y la muerte- una hermana de la víctima también presentó en Tribunales un recurso de amparo para que se ordene la transfusión que los médicos indicaban como necesaria, "pero cuando la orden judicial llegó, ya era tarde porque él había fallecido", dijo la familia que intentó por todos los medios modificar lo que el joven había dejado por escrito.
"Lo que sucede es que estas cuestiones, a partir de la nueva ley, no son judicializables porque ya están legisladas y es poco probable que un juez emita una orden que vaya en contra de la ley vigente", sostuvo Lucanti.
Asimismo, las "directivas anticipadas" del paciente que contempla la ley, tienen una limitación. "Los pedidos del paciente deben ser aceptados por el médico a cargo, salvo los que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, dado que la eutanasia no es legal en Argentina", precisó la profesional.
Los resguardos del equipo médico
Hay una serie de trámites que los profesionales de la salud deben cumplir a fin de no ser pasibles de acusaciones posteriores sobre presunta mala praxis, máxime cuando se presentan casos controver- siales. La ley establece que es necesario que el médico cuente con el consentimiento informado del paciente antes de proceder a realizar una práctica. Esto implica que se debe informar al paciente o a su representante legal acerca de "su estado de salud, el procedimiento propuesto, con especificación, los objetivos perseguidos, los beneficios esperados, los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles, la especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto, y las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados". Una vez informado, "la decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar los tratamientos indicados, puede ser revocada", dice la ley. En ese caso, "el profesional actuante debe acatar tal decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica.
Otros casos que llegaron a la Justicia
Antes de la sanción de la ordenanza municipal sobre Procreación Responsable, que antecedió a la ley de sancionada por la legislatura santafesina sobre el mismo tema, cada vez que un efector de salud recibía un pedido de ligadura de trompas por parte de una paciente, la Justicia debía intervenir y el caso tomaba estado público. "En aquellas situaciones -las más frecuentes en materia de judicialización de temas relacionados con la salud- cuando todavía no había normal legal que avalara esa práctica, la paciente acudía a la Justicia que evaluaba las razones de salud que la justificaban. Recién entonces, con la autorización judicial, los médicos podían realizar esa intervención", explicó la funcionaria.
Fuente : Portal Colondoce
Saludos Jorge Averbuj
Infecciones relacionadas con los catéteres intravasculares
¿Cuál es el origen predominante?
Infecciones relacionadas con los catéteres intravasculares
Existen programas de prevención de máxima eficacia para abordar las diferentes fuentes de la infección relacionada con los catéteres
Dr. Leonard A. Mermel
Clinical Infectious Diseases 2011;52(2):211–212
La fuente principal de las infecciones del torrente sanguíneo relacionadas con los catéteres intravasculares ha sido un interrogante clínico y de investigación durante más de 30 años. Durante ese tiempo, se ha pasado de considerar la existencia de una sola fuente que predomina en todos los cuadros clínicos hasta un concepto más realista que acepta que la piel del sitio de inserción del catéter y el centro del catéter y el conector (es decir, una fuente intraluminal y otra extraluminal) son importantes y que hay programas de prevención de máxima eficacia para abordar las diferentes fuentes de infección.
Siempre se ha debatido acerca de la vía que siguen los microbios hasta infectar los catéteres intravasculares; la vía extraluminal deriva del sitio de inserción del catéter en la piel o la vía intraluminal, a partir de la punta del catéter, de la conexión del tubo del catéter o, con menos frecuencia, la contaminación intravenosa por líquidos.
La mayoría de las pruebas sugieren que, en general, la fuente de la infección extraluminal predomina en los catéteres colocados por un período más corto de tiempo, mientras que el origen intraluminal predomina en los catéteres que permanecen durante tiempos prolongados. En un estudio de 25 infecciones del torrente sanguíneo por catéteres a corto plazo (ITSCCP), que utilizó la huella dactilar molecular para confirmar la fuente de la infección, 15 tuvieron un origen extraluminal; 3 de fuente intraluminal y 7 podrían haber tenido su origen en cualquiera de la fuente.
En un marcado contraste, un estudio de 24 ITSCCP a largo plazo se comprobó que 5 eran de origen extraluminal, 16 intraluminal, 2 podría haber surgido a partir de cualquier fuente y, en 1 caso, la siembra hematógena provino del catéter. En otro estudio que utilizó las huellas dactilares moleculares, la duración media de la cateterización fue de 14 días para las ITSCCP, con un descenso confirmado de la fuente extraluminal; 24 días cuando la fuente fue extraluminal o intraluminal y, 64 días cuando la fuente fue confirmada como intraluminal.
La colonización intraluminal con microbios productores de biofilm fue más extendida después de la cateterización prolongada en un estudio que halló que más del 40% de la superficie intraluminal en el sitio de entrada del catéter estaba cubierta de biofilm a los 30 días, en comparación con solo el 15% en la superficie intraluminal de los catéteres en su lugar, <10 días. En un estudio de pacientes con catéteres de hemodiálisis, se hicieron hemocultivos semanales por tracción del catéter. Si un cultivo de sangre por extracción del catéter revelaba el crecimiento microbiano, luego los hemocultivos se hacían semanalmente por extracción percutánea. De los 31 pacientes, 21 desarrollaron hemocultivo positivo en un tiempo de permanencia media de 27 días. De estos 21 pacientes, 12 mostraron posteriormente un crecimiento microbiano concordante con los hemocultivos obtenidos por vía percutánea, en un tiempo medio de 32 días después del primer cultivo positivo. Estos hallazgos sugieren que la colonización concordante del catéter, medida por los hemocultivos positivos extraídos del catéter se produce en los catéteres de larga duración, y si no se controla, puede conducir a una verdadera ITSCCP.
Las ITSCCP derivadas del sitio de inserción son extraluminales, por lo que la adecuada antisepsia de la zona de inserción reduce el riesgo de estas infecciones. Las ITSCCP derivadas de una fuente intraluminal reflejan una brecha en la técnica aséptica en el momento de la manipulación de los catéteres, tapas, conectores o llaves de paso o, la contaminación de la misma infusión. En un estudio, el 31% de las enfermeras no desinfectaron los conectores del catéter sin aguja antes de acceder a ellos y el 17%.
De las muestras de sangre “descartada” a partir de la sangre extraída a través de estos conectores sin aguja tenían crecimiento microbiano. Esto puede reflejar la falta de tiempo para limpiar adecuadamente los conectores antes de acceder a ellos, una formación profesional inadecuada o ambos. Del mismo modo, independientemente, una relación enfermera-paciente baja, aumenta el riesgo de infección del catéter, probablemente reflejando fallas en la técnica aséptica. Del mismo modo, hay enfermeras insuficientemente capacitadas que trabajan en una unidad de cuidados intensivos, lo cual aumenta en forma independiente el riesgo de estas infecciones.
Algunos conectores sin aguja se asocian con una mayor incidencia de infección del catéter, probablemente de origen intraluminal. Esto puede deberse a la dificultad de limpiar la superficie de algunos conectores que se comercializan en la actualidad, la incapacidad para desinfectar los componentes del conector interno o problemas de comportamiento, como se señaló anteriormente, lo que hace que la desinfección de los conectores antes de ser utilizados sea subóptima, o incluso, que no se desinfecten. Por otra parte, algunos estudios han comprobado que con el uso de de conectores con aguja el riesgo de colonización es menor, lo que sugiere que con los dispositivos de uso clínico actual probablemente haya diferencias en el riesgo de contaminación del torrente sanguíneo.
Conclusiones
Tanto la vía de infección extraluminal como intraluminal es importante en la patogénesis de las infecciones relacionadas con los catéteres venosos centrales. Inmediatamente después de la inserción, la vía de infección predominante es la extraluminal, mientras que la vía intraluminal predomina después de un tiempo de permanencia más prolongado del catéter.
Por lo tanto, el cuidado en la inserción del catéter ayudará a prevenir las ITSCCP que se producen a los pocos días del cateterismo y el cuidado en el mantenimiento del catéter ayudará a prevenir las infecciones posteriores. Los cambios de comportamiento derivados de la educación, basada en la evidencia sobre la inserción del catéter y la utilización de un paquete de mantenimiento, como así la promesa de catéteres nuevos y de novedades en los conectores, apósitos antimicrobianos y soluciones para el lavado del catéter reducirán aún más el riesgo de infecciones relacionadas con el catéter.
♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna.
Espero que le haya resultado interesante este articulo
Saludos Jorge Averbuj
Infecciones relacionadas con los catéteres intravasculares
Existen programas de prevención de máxima eficacia para abordar las diferentes fuentes de la infección relacionada con los catéteres
Dr. Leonard A. Mermel
Clinical Infectious Diseases 2011;52(2):211–212
La fuente principal de las infecciones del torrente sanguíneo relacionadas con los catéteres intravasculares ha sido un interrogante clínico y de investigación durante más de 30 años. Durante ese tiempo, se ha pasado de considerar la existencia de una sola fuente que predomina en todos los cuadros clínicos hasta un concepto más realista que acepta que la piel del sitio de inserción del catéter y el centro del catéter y el conector (es decir, una fuente intraluminal y otra extraluminal) son importantes y que hay programas de prevención de máxima eficacia para abordar las diferentes fuentes de infección.
Siempre se ha debatido acerca de la vía que siguen los microbios hasta infectar los catéteres intravasculares; la vía extraluminal deriva del sitio de inserción del catéter en la piel o la vía intraluminal, a partir de la punta del catéter, de la conexión del tubo del catéter o, con menos frecuencia, la contaminación intravenosa por líquidos.
La mayoría de las pruebas sugieren que, en general, la fuente de la infección extraluminal predomina en los catéteres colocados por un período más corto de tiempo, mientras que el origen intraluminal predomina en los catéteres que permanecen durante tiempos prolongados. En un estudio de 25 infecciones del torrente sanguíneo por catéteres a corto plazo (ITSCCP), que utilizó la huella dactilar molecular para confirmar la fuente de la infección, 15 tuvieron un origen extraluminal; 3 de fuente intraluminal y 7 podrían haber tenido su origen en cualquiera de la fuente.
En un marcado contraste, un estudio de 24 ITSCCP a largo plazo se comprobó que 5 eran de origen extraluminal, 16 intraluminal, 2 podría haber surgido a partir de cualquier fuente y, en 1 caso, la siembra hematógena provino del catéter. En otro estudio que utilizó las huellas dactilares moleculares, la duración media de la cateterización fue de 14 días para las ITSCCP, con un descenso confirmado de la fuente extraluminal; 24 días cuando la fuente fue extraluminal o intraluminal y, 64 días cuando la fuente fue confirmada como intraluminal.
La colonización intraluminal con microbios productores de biofilm fue más extendida después de la cateterización prolongada en un estudio que halló que más del 40% de la superficie intraluminal en el sitio de entrada del catéter estaba cubierta de biofilm a los 30 días, en comparación con solo el 15% en la superficie intraluminal de los catéteres en su lugar, <10 días. En un estudio de pacientes con catéteres de hemodiálisis, se hicieron hemocultivos semanales por tracción del catéter. Si un cultivo de sangre por extracción del catéter revelaba el crecimiento microbiano, luego los hemocultivos se hacían semanalmente por extracción percutánea. De los 31 pacientes, 21 desarrollaron hemocultivo positivo en un tiempo de permanencia media de 27 días. De estos 21 pacientes, 12 mostraron posteriormente un crecimiento microbiano concordante con los hemocultivos obtenidos por vía percutánea, en un tiempo medio de 32 días después del primer cultivo positivo. Estos hallazgos sugieren que la colonización concordante del catéter, medida por los hemocultivos positivos extraídos del catéter se produce en los catéteres de larga duración, y si no se controla, puede conducir a una verdadera ITSCCP.
Las ITSCCP derivadas del sitio de inserción son extraluminales, por lo que la adecuada antisepsia de la zona de inserción reduce el riesgo de estas infecciones. Las ITSCCP derivadas de una fuente intraluminal reflejan una brecha en la técnica aséptica en el momento de la manipulación de los catéteres, tapas, conectores o llaves de paso o, la contaminación de la misma infusión. En un estudio, el 31% de las enfermeras no desinfectaron los conectores del catéter sin aguja antes de acceder a ellos y el 17%.
De las muestras de sangre “descartada” a partir de la sangre extraída a través de estos conectores sin aguja tenían crecimiento microbiano. Esto puede reflejar la falta de tiempo para limpiar adecuadamente los conectores antes de acceder a ellos, una formación profesional inadecuada o ambos. Del mismo modo, independientemente, una relación enfermera-paciente baja, aumenta el riesgo de infección del catéter, probablemente reflejando fallas en la técnica aséptica. Del mismo modo, hay enfermeras insuficientemente capacitadas que trabajan en una unidad de cuidados intensivos, lo cual aumenta en forma independiente el riesgo de estas infecciones.
Algunos conectores sin aguja se asocian con una mayor incidencia de infección del catéter, probablemente de origen intraluminal. Esto puede deberse a la dificultad de limpiar la superficie de algunos conectores que se comercializan en la actualidad, la incapacidad para desinfectar los componentes del conector interno o problemas de comportamiento, como se señaló anteriormente, lo que hace que la desinfección de los conectores antes de ser utilizados sea subóptima, o incluso, que no se desinfecten. Por otra parte, algunos estudios han comprobado que con el uso de de conectores con aguja el riesgo de colonización es menor, lo que sugiere que con los dispositivos de uso clínico actual probablemente haya diferencias en el riesgo de contaminación del torrente sanguíneo.
Conclusiones
Tanto la vía de infección extraluminal como intraluminal es importante en la patogénesis de las infecciones relacionadas con los catéteres venosos centrales. Inmediatamente después de la inserción, la vía de infección predominante es la extraluminal, mientras que la vía intraluminal predomina después de un tiempo de permanencia más prolongado del catéter.
Por lo tanto, el cuidado en la inserción del catéter ayudará a prevenir las ITSCCP que se producen a los pocos días del cateterismo y el cuidado en el mantenimiento del catéter ayudará a prevenir las infecciones posteriores. Los cambios de comportamiento derivados de la educación, basada en la evidencia sobre la inserción del catéter y la utilización de un paquete de mantenimiento, como así la promesa de catéteres nuevos y de novedades en los conectores, apósitos antimicrobianos y soluciones para el lavado del catéter reducirán aún más el riesgo de infecciones relacionadas con el catéter.
♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna.
Espero que le haya resultado interesante este articulo
Saludos Jorge Averbuj
Un cirujano deberá pagar 130.000 euros por no informar bien a un paciente
Le operó sin explicarle los riesgos de la operación | Era una operación plástica tras la cual sufrió dilatación del riñón y tuvo dolores injustificados
Un cirujano privado deberá indemnizar con 130.000 euros a un paciente al que operó sin informarle adecuadamente de los riesgos de la intervención, según una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid difundida por la asociación El Defensor del Paciente.
Los hechos se remontan a la primavera de 2007, cuando el demandado, que tenía entonces treinta años, se sometió a una cirugía plástica de la pelvis renal, donde presentaba una estenosis congénita.
El cirujano sometió al paciente a esa operación, tras la cual presentó dolores que no se justificaban con el tratamiento, así como dilatación del riñón derecho, por lo que el facultativo volvió a llevar a cabo otras actuaciones que no mejoraron el estado del hombre.
Finalmente fue ingresado en el Hospital Puerta de Hierro, donde ya fue tratado sin mayores problemas posteriores.
En la sentencia, el juzgado asegura que el paciente no recibió información adecuada por parte del cirujano y que los consentimientos que firmó eran sólo de ingreso, pero no de la operación ni los riesgos.
La presunta información que el cirujano dio verbalmente al paciente no está probada, según el fallo, que constata la existencia de una "mala praxis médica.
Además, el cirujano privado operó al paciente en una clínica de la que ignoraba los medios con los que contaba, sin saber si podría hacer frente a eventuales complicaciones.
Por eso condena al facultativo a pagar 20.000 euros por el perjuicio estético, 85.000 por el funcional y anatómico y 25.000 por el psiquiátrico, aunque la sentencia es recurrible en apelación.
Otra nota mas de lo que pasa con la praxis medica en Europa
Saludos.
Jorge Averbuj
Un cirujano privado deberá indemnizar con 130.000 euros a un paciente al que operó sin informarle adecuadamente de los riesgos de la intervención, según una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid difundida por la asociación El Defensor del Paciente.
Los hechos se remontan a la primavera de 2007, cuando el demandado, que tenía entonces treinta años, se sometió a una cirugía plástica de la pelvis renal, donde presentaba una estenosis congénita.
El cirujano sometió al paciente a esa operación, tras la cual presentó dolores que no se justificaban con el tratamiento, así como dilatación del riñón derecho, por lo que el facultativo volvió a llevar a cabo otras actuaciones que no mejoraron el estado del hombre.
Finalmente fue ingresado en el Hospital Puerta de Hierro, donde ya fue tratado sin mayores problemas posteriores.
En la sentencia, el juzgado asegura que el paciente no recibió información adecuada por parte del cirujano y que los consentimientos que firmó eran sólo de ingreso, pero no de la operación ni los riesgos.
La presunta información que el cirujano dio verbalmente al paciente no está probada, según el fallo, que constata la existencia de una "mala praxis médica.
Además, el cirujano privado operó al paciente en una clínica de la que ignoraba los medios con los que contaba, sin saber si podría hacer frente a eventuales complicaciones.
Por eso condena al facultativo a pagar 20.000 euros por el perjuicio estético, 85.000 por el funcional y anatómico y 25.000 por el psiquiátrico, aunque la sentencia es recurrible en apelación.
Otra nota mas de lo que pasa con la praxis medica en Europa
Saludos.
Jorge Averbuj
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