Incluye la creación de oficinas de atención al usuario, turnos telefónicos y apoyo a profesionales agredidos. En el Ludovica ya se implementan
Oficinas de atención al usuario para orientarlo, informarle de sus derechos y permitirle plantear sus dificultades; controles básicos por parte de enfermeros en las salas de espera para reducir el grado de ansiedad de los pacientes; capacitación en comunicación para profesionales encargados de transmitir malos pronósticos. Estos son algunos de los elementos de un programa recientemente consensuado entre entidades médicas y el ministerio de Salud para reducir la violencia contra los médicos y que ya comenzó a implementarse en algunos hospitales de la región, entre ellos, el Hospital de Niños Sor María Ludovica de nuestra ciudad.
Según los datos manejados por organizaciones gremiales que nuclean a profesionales de la salud, seis de cada diez médicos sufrieron hechos de violencia en su ámbito laboral en el último año. Los casos registrados van desde golpizas, amenazas de muerte y de juicios por presunta mala praxis hasta agresiones verbales. Muchas de estas situaciones no se circunscriben al ámbito público, sino que se registran también en el privado.
El plan de acción para reducir el nivel de conflictividad fue consensuado por la Agremiación Médica Platense, el Frente Médico Bonaerense, la Federación Médica del Conurbano, la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires junto al ministerio de Salud bonaerense. Y algunas de sus estrategias ya se aplican en establecimientos como el Sor María Ludovica de La Plata, Eva Perón de San Martín, Cordero de San Fernando y Mi Pueblo de Florencio Varela, según indica Claudio Ortiz, director general de Hospitales, quien sostiene que en esos nosocomios se detectó una merma de los índices de conflictividad.
Ortiz explicó que "la atención inmediata en consultorios rápidos de demanda, la recepción de pacientes en oficinas de atención al usuario (donde pueden conocer sus derechos y plantear sus dificultades), más la capacitación del personal en comunicación, sobre todo cuando se trata de transmitir malos pronósticos o informes médicos complejos, son herramientas que ya se están empleando y cambian la predisposición del paciente".
Por su parte, el presidente de la Agremiación Médica Platense, Gonzalo Hernández, dijo que "el plan consiste en implementar acciones muy concretas que amortigüen la violencia en el ámbito de la salud", entre las que mencionó como ejemplo "un primer paso en la atención donde se pueden controlar signos vitales como frecuencia cardíaca, tensión arterial y temperatura; todo esto a cargo de personal de enfermería mientras se aguarda la atención médica. Esto alivia el trabajo del médico y frena la ansiedad del paciente".
"Además se planteó la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en determinadas regiones y hospitales mediante un mecanismo ordenado de acción, sobre todo en las guardias de determinados lugares de riesgo", señaló Hernández y concluyó que, por otra parte, desde las instituciones gremiales se consensuó brindar ayuda y asesoramiento al médico agredido y trabajar junto al ministerio de Salud para confeccionar un sistema de registro de casos de violencia.
"El registro contará con información para diagnosticar en qué situaciones se genera conflictividad y planificar acciones a la medida de los problemas que enfrentamos", explicó.
LOS MOTIVOS DE LA VIOLENCIA
Tanto los funcionarios de Salud como las entidades gremiales coinciden en que los niveles de violencia en centros de salud responden a múltiples causas.
"Para llegar a los hospitales públicos tanto en el Gran Buenos Aires como en La Plata, las personas con escasos recursos deben primero trasladarse desde barrios alejados, luego hacer colas desde la madrugada para obtener un turno y, cuando llegan a la consulta, suelen encontrarse con médicos sobrecargados de trabajo, estresados y con déficit de recursos. Todo esto genera una ecuación que, indefectiblemente, termina en conflicto y violencia", explicó Hernández.
Los nulos niveles de tolerancia no se circunscriben a los hospitales públicos. "En las clínicas y sanatorios de La Plata los episodios de violencia física no son tan frecuentes, pero existe una carga de violencia verbal que va in crescendo", agregó el titular de la Agremiación Médica local.
LA EXPERIENCIA EN LA PLATA
El Hospital de Niños Sor María Ludovica es uno de los primeros en los que se implementaron algunas de estas medidas, como una Oficina de Atención al Usuario por donde deben pasar todas las personas que ingresan al hospital para su registro y orientación.
"Mejorar el acceso a los servicios es una estrategia fundamental para reducir los niveles de violencia que muchas veces se desencadenan por cosas que parecen mínimas, como no encontrar un consultorio ni una persona que ofrezca orientación dentro del hospital", explicó Reinaldo Reimondi, director ejecutivo del hospital.
Por otra parte, los pacientes pueden acceder a turnos de todos los servicios llamando al teléfono del hospital (0221 453-5901/11) de lunes a viernes de 8 a 17, explicó Reimondi
Les dejo esta nota, Saludos Jorge Averbuj
martes, 21 de junio de 2011
El colesterol malo, la punta del iceberg en riesgo cardiovascular
En el marco del 29º Congreso de Cardiología, se presentó el simposio “Reunión Conjunta FAC – SAL – IAS: Lípidos y Regresión de la Aterosclerosis”, que estuvo a cargo del doctor Gerardo Elikir, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y médico de la Fundación Favaloro y se centró en el análisis de estudios clínicos con diferentes esquemas terapéuticos para tratar la aterosclerosis y producir regresión de la placa de ateroma.
“Diferentes estudios determinaron que aún con el colesterol LDL bajo (colesterol malo), el riesgo cardiovascular residual permanecía alto. Esto llevó a la búsqueda de los factores de riesgo aún no controlados, entre los que se destacaron los valores de C-HDL (colesterol bueno) que se encontraba bajo y resultaba en un agravante del riesgo. Ese tipo de pacientes, aún con LDL bajo tienen un riesgo de un 70% de padecer una enfermedad cardiovascular”, explicó el doctor Alfredo Lozada, jefe de Lípidos FLENI, médico de Universidad Austral y de SMG, quien también participó del simposio.
Por su parte, en la presentación de estudios de imágenes, Elikir afirmó que “tanto la ecografía arterial como la determinación del calcio coronario permiten identificar individuos aparentemente sanos con alto riesgo que no hubieran sido tratados de haberse evaluado solo los scores habituales, en esos pacientes se debería que tratar la regresión de placa”.
“El C-LDL es sólo la punta del iceberg”, advirtió también la doctora Ada Cuevas, miembro de la Sociedad Internacional de Aterosclerosis y Jefa del Departamento de Nutrición Clínica en Clínica Las Condes, en Santiago de Chile, invitada extranjera de la IAS, refiriéndose a la creencia falsa de que el único factor para tratar en pacientes con aterosclerosis es el colesterol “malo”.
“Tenemos mucho que hacer para mejorar la sobrevida de nuestros pacientes en riesgo y evitar otro evento cardiovascular fatal”, resaltó.
La exposición de la reunión se basó en los últimos resultados de estudios en los que se combinaron estatinas para la disminución del C-LDL y ácido nicotínico para elevar el C-HDL: los estudios ARBITER II, III y VI, en los que se observó una mejoría en las alteraciones de la pared arterial. Estos estudios registraron regresión de la placa aterosclerótica en la medición del grosor de la íntima-media de las arterias carótidas durante 12 a 24 meses de tratamiento. Se estimó que por 1 mg/dl de elevación de C-HDL, el riesgo cardiovascular disminuía hasta en un 3%.
De acuerdo a los expositores, en la Argentina, para este tipo de tratamientos, se sigue midiendo solamente el valor de C-LDL, sin tener en cuenta en primera instancia la importancia del eje TG-HDL. En el simposio se remarcó que desde los primeros estudios con ácido nicotínico en los últimos años se ha demostrado con estos tratamientos regresión de placa y disminución de ECV de hasta un 90%.
Asimismo, el alto riesgo cardíaco es atribuido a otro factor independiente, el aumento de TG (triglicéridos). Los TG son lípidos complejos que están relacionados con la generación de partículas aterogénicas (modificación del C-LDL). Para el tratamiento de los TG se suelen utilizar fibratos, siendo el fenofibrato el más seguro en el caso de que el paciente se encuentre tomando estatinas. Aunque, en cada caso, el médico realiza su evaluación de acuerdo a los análisis clínicos y la historia del paciente, al nivel de riesgo cardíaco y al tratamiento.
Acerca de la aterosclerosis
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte a nivel mundial y la aterosclerosis es una de mayores etiologías.
En el proceso de esta enfermedad las arterias sufren un deterioro progresivo. Las placas acumuladas vulnerables pueden ser susceptibles de ruptura debido a su alto contenido de lípidos, mayor inflamación y delgadez de la capa fibrosa.
El aumento de la presión arterial y la inflamación de la placa pueden causar su ruptura. La exposición de la placa vulnerable al flujo sanguíneo desencadena la formación de un coagulo que puede liberarse (trombo) y viajar al corazón o al cerebro.
Si el trombo bloquea completamente el flujo sanguíneo de un área del corazón se produce falta de oxígeno. Sin oxígeno suministrado por la sangre, el tejido cardíaco muere (infarto de miocardio). A su vez, los coágulos también pueden producirse donde no se ha roto la arteria.
Cuanto mayor es el tamaño de la placa, existen mayores probabilidades de obstrucción.
Entre los factores de riesgo que llevan a la aterosclerosis podemos encontrar niveles de colesterol poco saludables (C-LDL alto y C-HDL bajo), hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, tabaquismo, sobrepeso y una dieta aterogénica.
“Diferentes estudios determinaron que aún con el colesterol LDL bajo (colesterol malo), el riesgo cardiovascular residual permanecía alto. Esto llevó a la búsqueda de los factores de riesgo aún no controlados, entre los que se destacaron los valores de C-HDL (colesterol bueno) que se encontraba bajo y resultaba en un agravante del riesgo. Ese tipo de pacientes, aún con LDL bajo tienen un riesgo de un 70% de padecer una enfermedad cardiovascular”, explicó el doctor Alfredo Lozada, jefe de Lípidos FLENI, médico de Universidad Austral y de SMG, quien también participó del simposio.
Por su parte, en la presentación de estudios de imágenes, Elikir afirmó que “tanto la ecografía arterial como la determinación del calcio coronario permiten identificar individuos aparentemente sanos con alto riesgo que no hubieran sido tratados de haberse evaluado solo los scores habituales, en esos pacientes se debería que tratar la regresión de placa”.
“El C-LDL es sólo la punta del iceberg”, advirtió también la doctora Ada Cuevas, miembro de la Sociedad Internacional de Aterosclerosis y Jefa del Departamento de Nutrición Clínica en Clínica Las Condes, en Santiago de Chile, invitada extranjera de la IAS, refiriéndose a la creencia falsa de que el único factor para tratar en pacientes con aterosclerosis es el colesterol “malo”.
“Tenemos mucho que hacer para mejorar la sobrevida de nuestros pacientes en riesgo y evitar otro evento cardiovascular fatal”, resaltó.
La exposición de la reunión se basó en los últimos resultados de estudios en los que se combinaron estatinas para la disminución del C-LDL y ácido nicotínico para elevar el C-HDL: los estudios ARBITER II, III y VI, en los que se observó una mejoría en las alteraciones de la pared arterial. Estos estudios registraron regresión de la placa aterosclerótica en la medición del grosor de la íntima-media de las arterias carótidas durante 12 a 24 meses de tratamiento. Se estimó que por 1 mg/dl de elevación de C-HDL, el riesgo cardiovascular disminuía hasta en un 3%.
De acuerdo a los expositores, en la Argentina, para este tipo de tratamientos, se sigue midiendo solamente el valor de C-LDL, sin tener en cuenta en primera instancia la importancia del eje TG-HDL. En el simposio se remarcó que desde los primeros estudios con ácido nicotínico en los últimos años se ha demostrado con estos tratamientos regresión de placa y disminución de ECV de hasta un 90%.
Asimismo, el alto riesgo cardíaco es atribuido a otro factor independiente, el aumento de TG (triglicéridos). Los TG son lípidos complejos que están relacionados con la generación de partículas aterogénicas (modificación del C-LDL). Para el tratamiento de los TG se suelen utilizar fibratos, siendo el fenofibrato el más seguro en el caso de que el paciente se encuentre tomando estatinas. Aunque, en cada caso, el médico realiza su evaluación de acuerdo a los análisis clínicos y la historia del paciente, al nivel de riesgo cardíaco y al tratamiento.
Acerca de la aterosclerosis
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte a nivel mundial y la aterosclerosis es una de mayores etiologías.
En el proceso de esta enfermedad las arterias sufren un deterioro progresivo. Las placas acumuladas vulnerables pueden ser susceptibles de ruptura debido a su alto contenido de lípidos, mayor inflamación y delgadez de la capa fibrosa.
El aumento de la presión arterial y la inflamación de la placa pueden causar su ruptura. La exposición de la placa vulnerable al flujo sanguíneo desencadena la formación de un coagulo que puede liberarse (trombo) y viajar al corazón o al cerebro.
Si el trombo bloquea completamente el flujo sanguíneo de un área del corazón se produce falta de oxígeno. Sin oxígeno suministrado por la sangre, el tejido cardíaco muere (infarto de miocardio). A su vez, los coágulos también pueden producirse donde no se ha roto la arteria.
Cuanto mayor es el tamaño de la placa, existen mayores probabilidades de obstrucción.
Entre los factores de riesgo que llevan a la aterosclerosis podemos encontrar niveles de colesterol poco saludables (C-LDL alto y C-HDL bajo), hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, tabaquismo, sobrepeso y una dieta aterogénica.
viernes, 6 de mayo de 2011
Cómo saber si una persona corre riesgo de ACV
Médicos americanos lanzaron una nueva guía para que los especialistas alerten a los pacientes en peligro de un accidente cardiovascular. Qué factores tener en cuenta.
La Asociación Americana de la Salud y la de Accidente Cerebrovascular (ACV) consensuaron una nueva guía médica, que difunde los factores de riesgo de esa enfermedad y las estrategias para reducir su incidencia.
El material, que pretende ser una herramienta de consulta para los neurólogos, señaló que en los pacientes con dos o más familiares de primer grado con antecedentes de aneurismas se aconseja hacer un estudio de diagnóstico por imágenes para establecer el riesgo.
Insistió en que la historia familiar puede ser útil para identificar a personas con mayor posibilidad de sufrir un ACV y, en los hipertensos, recomendó el control de presión de sangre periódico y tratamiento apropiado, incluyendo modificación en estilo de vida y terapia farmacológica para evitar el trastorno.
Los profesionales que elaboraron este trabajo fueron elegidos en base a sus antecedentes por los comités conformados por las organizaciones que estudian el ACV.
Pedro Lylyk, neurocirujano director médico del Instituto Eneri, precisó que en las guías “se evaluaron pautas para calcular el riesgo de una persona de sufrir un primer ACV y los factores de riesgo fueron clasificados de acuerdo a su potencial de modificación”.
Los factores de riesgo no modificables del ACV incluyen edad, sexo, bajo peso al nacer, raza/etnia y predisposiciones genéticas.
Respecto a estas últimas, la neurorradióloga Rosana Ceratto dijo que “se considera que puede ser útil obtener la historia familiar para identificar a las personas que pueden tener mayor riesgo de ACV”.
En ese sentido, añadió que “es razonable el estudio no invasivo de aneurismas intracraneales, en pacientes con dos o más familiares de primer grado con aneurismas”.
Los factores de riesgo modificables incluyen la hipertensión, exposición al humo del cigarrillo, diabetes, fibrilación auricular y cierto tipo de condiciones cardíacas, dislipidemia, estenosis en la arteria carótida, terapia hormonal postmenopáusica, dieta pobre, sedentarismo, obesidad y distribución de la grasa corporal.
También existe riesgo de ACV por síndrome metabólico, exceso de consumo de alcohol, abuso de drogas, desorden de respiración durante el sueño y migraña.
FUENTE: Télam
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
La Asociación Americana de la Salud y la de Accidente Cerebrovascular (ACV) consensuaron una nueva guía médica, que difunde los factores de riesgo de esa enfermedad y las estrategias para reducir su incidencia.
El material, que pretende ser una herramienta de consulta para los neurólogos, señaló que en los pacientes con dos o más familiares de primer grado con antecedentes de aneurismas se aconseja hacer un estudio de diagnóstico por imágenes para establecer el riesgo.
Insistió en que la historia familiar puede ser útil para identificar a personas con mayor posibilidad de sufrir un ACV y, en los hipertensos, recomendó el control de presión de sangre periódico y tratamiento apropiado, incluyendo modificación en estilo de vida y terapia farmacológica para evitar el trastorno.
Los profesionales que elaboraron este trabajo fueron elegidos en base a sus antecedentes por los comités conformados por las organizaciones que estudian el ACV.
Pedro Lylyk, neurocirujano director médico del Instituto Eneri, precisó que en las guías “se evaluaron pautas para calcular el riesgo de una persona de sufrir un primer ACV y los factores de riesgo fueron clasificados de acuerdo a su potencial de modificación”.
Los factores de riesgo no modificables del ACV incluyen edad, sexo, bajo peso al nacer, raza/etnia y predisposiciones genéticas.
Respecto a estas últimas, la neurorradióloga Rosana Ceratto dijo que “se considera que puede ser útil obtener la historia familiar para identificar a las personas que pueden tener mayor riesgo de ACV”.
En ese sentido, añadió que “es razonable el estudio no invasivo de aneurismas intracraneales, en pacientes con dos o más familiares de primer grado con aneurismas”.
Los factores de riesgo modificables incluyen la hipertensión, exposición al humo del cigarrillo, diabetes, fibrilación auricular y cierto tipo de condiciones cardíacas, dislipidemia, estenosis en la arteria carótida, terapia hormonal postmenopáusica, dieta pobre, sedentarismo, obesidad y distribución de la grasa corporal.
También existe riesgo de ACV por síndrome metabólico, exceso de consumo de alcohol, abuso de drogas, desorden de respiración durante el sueño y migraña.
FUENTE: Télam
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
El 70% de los padres no sabe qué es la meningitis
Una encuesta privada concluyó que 7 de cada 10 padres argentinos desconocen qué son las enfermedades neumocócicas. El 84% dijo no temer que su hijo se contagie. Estos males son la principal causa de muerte prevenible por vacuna en menores de 5 años.
A pesar de que la enfermedad neumocócica representa un serio riesgo para los bebés y niños pequeños en todo el mundo, los resultados de una nueva encuesta en la Argentina y otros 12 países revelan que 7 de cada 10 padres argentinos no saben qué son las enfermedades neumocócicas (en comparación con el 68% de los padres encuestados en todo el mundo), mientras que el 84% (versus el 82% global) afirmó no sentir que sus hijos estén en riesgo de contraerla, pese a que es la principal causa de muerte prevenible por vacuna en niños menores de 5 años. Estos hallazgos fueron difundidos en el marco del Día Internacional de la Meningitis, que se conmemoró ayer.
A pesar de que se dispone de vacunas desde hace más de 10 años, las conclusiones del sondeo muestran que aún muchos padres no saben que sus hijos pueden ser protegidos contra una de las principales amenazas para la salud infantil. Y que si bien existe un temor por la posibilidad de que el niño contraiga meningitis, muchos papás no saben cuáles son las causas de dicha enfermedad, ni que es posible inmunizar a los bebés y niños pequeños para prevenirla.
La enfermedad neumocócica es una infección causada por la bacteria Streptococcus pneumoniae o neumococo, que puede producir diversas enfermedades, incluyendo meningitis, septicemia, neumonía y otitis media aguda. Para prevenirla, existen vacunas conjugadas, disponibles en la Argentina: la-10 valente y la 13-valente.
El régimen de aplicación de la vacuna neumocócica conjugada incluye una serie de 3 dosis a los 2, 4 y 6 meses, más un refuerzo a los 12-15 meses de edad. Aquellos niños que hayan recibido el esquema completo de la vacuna 7-valente, podrán recibir un refuerzo con la 13-valente entre los 2 y los 5 años, y de esta manera tener la cobertura para los 6 serotipos adicionales.
En nuestro país no está incluida en el Calendario Oficial de Vacunación (excepto para niños con algún factor de riesgo), por lo que es el pediatra quien debe evaluar a cada paciente y recomendarla.
Poca información
La encuesta de 6.500 padres también halló que el 78% de los argentinos entrevistados (versus el 64% global) no habían inmunizado a sus hijos contra esta infección o no sabían si lo habían hecho.
Otros hallazgos clave de la encuesta también revelaron que, entre estos últimos, el 98% (en comparación con el 88% global) expresó que desearía aprender más sobre vacunas que prevengan la enfermedad neumocócica de boca de su pediatra y profesionales de la salud, y el 97% (versus el 86% global) afirmó que vacunaría a sus hijos tras haber aprendido más acerca de la enfermedad con la vacuna que mayor cobertura ofreciera.
Enfermedad neumocócica y meningitis
Se estima que cada año mueren 1 millón de niños en todo el mundo, en particular en países de bajos ingresos, por causa de enfermedades originadas por esta bacteria.
En la Argentina, según los datos oficiales, el neumococo produce entre 300 y 500 casos de meningitis en niños por año, de los cuales mueren entre 100 y 120 y otros tantos quedan con secuelas neurológicas irreversibles.
La meningitis es una inflamación de las meninges (membranas que recubren el cerebro) causada por bacterias, virus, hongos y otros agentes. Progresa rápidamente y puede producir secuelas neurológicas severas e irreversibles (sordera, déficit cognitivo y otras), llegando incluso a la muerte. Las formas más comunes de meningitis (y menos severas) son de origen viral, en tanto que las meningitis bacterianas son las más agresivas.
Los principales síntomas en mayores de 18 meses incluyen:
•Fiebre
•Dolor de cabeza, en particular en la parte posterior
•Rigidez de nuca
En recién nacidos y bebés pequeños, los síntomas son más difíciles de detectar. Los padres deberán estar atentos ante:
•Inactividad
•Irritabilidad
•Vómitos
•Falta de apetito
•Dificultad para despertar
Acerca de la encuesta
La Encuesta sobre Vacunación en la Infancia y Enfermedad Neumocócica fue realizada en diciembre de 2010 por GfK Healthcare para Pfizer Inc. Se incluyó a 6.500 padres de niños de 3 meses a 5 años de edad, de 13 países: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, China, España, Francia, México, Polonia, Reino Unido y Turquía (500 por país).
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
A pesar de que la enfermedad neumocócica representa un serio riesgo para los bebés y niños pequeños en todo el mundo, los resultados de una nueva encuesta en la Argentina y otros 12 países revelan que 7 de cada 10 padres argentinos no saben qué son las enfermedades neumocócicas (en comparación con el 68% de los padres encuestados en todo el mundo), mientras que el 84% (versus el 82% global) afirmó no sentir que sus hijos estén en riesgo de contraerla, pese a que es la principal causa de muerte prevenible por vacuna en niños menores de 5 años. Estos hallazgos fueron difundidos en el marco del Día Internacional de la Meningitis, que se conmemoró ayer.
A pesar de que se dispone de vacunas desde hace más de 10 años, las conclusiones del sondeo muestran que aún muchos padres no saben que sus hijos pueden ser protegidos contra una de las principales amenazas para la salud infantil. Y que si bien existe un temor por la posibilidad de que el niño contraiga meningitis, muchos papás no saben cuáles son las causas de dicha enfermedad, ni que es posible inmunizar a los bebés y niños pequeños para prevenirla.
La enfermedad neumocócica es una infección causada por la bacteria Streptococcus pneumoniae o neumococo, que puede producir diversas enfermedades, incluyendo meningitis, septicemia, neumonía y otitis media aguda. Para prevenirla, existen vacunas conjugadas, disponibles en la Argentina: la-10 valente y la 13-valente.
El régimen de aplicación de la vacuna neumocócica conjugada incluye una serie de 3 dosis a los 2, 4 y 6 meses, más un refuerzo a los 12-15 meses de edad. Aquellos niños que hayan recibido el esquema completo de la vacuna 7-valente, podrán recibir un refuerzo con la 13-valente entre los 2 y los 5 años, y de esta manera tener la cobertura para los 6 serotipos adicionales.
En nuestro país no está incluida en el Calendario Oficial de Vacunación (excepto para niños con algún factor de riesgo), por lo que es el pediatra quien debe evaluar a cada paciente y recomendarla.
Poca información
La encuesta de 6.500 padres también halló que el 78% de los argentinos entrevistados (versus el 64% global) no habían inmunizado a sus hijos contra esta infección o no sabían si lo habían hecho.
Otros hallazgos clave de la encuesta también revelaron que, entre estos últimos, el 98% (en comparación con el 88% global) expresó que desearía aprender más sobre vacunas que prevengan la enfermedad neumocócica de boca de su pediatra y profesionales de la salud, y el 97% (versus el 86% global) afirmó que vacunaría a sus hijos tras haber aprendido más acerca de la enfermedad con la vacuna que mayor cobertura ofreciera.
Enfermedad neumocócica y meningitis
Se estima que cada año mueren 1 millón de niños en todo el mundo, en particular en países de bajos ingresos, por causa de enfermedades originadas por esta bacteria.
En la Argentina, según los datos oficiales, el neumococo produce entre 300 y 500 casos de meningitis en niños por año, de los cuales mueren entre 100 y 120 y otros tantos quedan con secuelas neurológicas irreversibles.
La meningitis es una inflamación de las meninges (membranas que recubren el cerebro) causada por bacterias, virus, hongos y otros agentes. Progresa rápidamente y puede producir secuelas neurológicas severas e irreversibles (sordera, déficit cognitivo y otras), llegando incluso a la muerte. Las formas más comunes de meningitis (y menos severas) son de origen viral, en tanto que las meningitis bacterianas son las más agresivas.
Los principales síntomas en mayores de 18 meses incluyen:
•Fiebre
•Dolor de cabeza, en particular en la parte posterior
•Rigidez de nuca
En recién nacidos y bebés pequeños, los síntomas son más difíciles de detectar. Los padres deberán estar atentos ante:
•Inactividad
•Irritabilidad
•Vómitos
•Falta de apetito
•Dificultad para despertar
Acerca de la encuesta
La Encuesta sobre Vacunación en la Infancia y Enfermedad Neumocócica fue realizada en diciembre de 2010 por GfK Healthcare para Pfizer Inc. Se incluyó a 6.500 padres de niños de 3 meses a 5 años de edad, de 13 países: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, China, España, Francia, México, Polonia, Reino Unido y Turquía (500 por país).
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
Una de cada tres argentinas muere por problemas cardíacos
Compartir26 Los expertos aseguran que ellas no son propensas a consultar al médico sobre cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares. “Están mucho más preocupadas por los problemas ginecológicos”, indicaron. El cigarrillo y el sedentarismo, las principales causas
Un reciente informe del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) indicó que un 33% de las argentinas muere en el país como consecuencia de enfermedades cardiovasculares.
En tanto, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) agregaron que la mitad de los fallecimientos en mujeres de 50 años por males del corazón se producen en países en vías de desarrollo.
Uno de los expertos de ICBA confirmó las cifras nacionales al sitio web La Gaceta. “A pesar de toda la evidencia médica respecto de que la enfermedad cardiovascular no respeta géneros, las mujeres se encuentran mucho más preocupadas por los problemas relacionados con temas ginecológicos -en especial el cáncer de mama- que con las dolencias cardíacas“, sostuvo, al tiempo que un colega tucumano agregó que un gran porcentaje de ellas es fumadora, sedentaria y con un pobre control de la tensión arterial y de su nivel de colesterol.
La 2º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), que data de 2009, indicó que el sedentarismo aumentó más de un 8% entre 2005 y 2009: pasó de un 46,2% al 54,9%. En ese período, el número de argentinos que realiza actividad física insuficiente o nula aumentó un 8,7 por ciento.
En enero pasado, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, sostuvo que la falta de actividad física es responsable de enfermedades crónicas como hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, que a su vez inciden en el desarrollo de tumores como el de mama y colon y en enfermedades psíquicas como la depresión.
Los expertos recomiendan dejar de fumar, debido a que el consumo de tabaco aumenta el riesgo cardiovascular; reducir el consumo de sal a un máximo de 5 gramos diarios; y realizar ejercicio físico, una caminata de al menos 30 minutos por día la mayor cantidad de veces por semana.
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
Un reciente informe del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) indicó que un 33% de las argentinas muere en el país como consecuencia de enfermedades cardiovasculares.
En tanto, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) agregaron que la mitad de los fallecimientos en mujeres de 50 años por males del corazón se producen en países en vías de desarrollo.
Uno de los expertos de ICBA confirmó las cifras nacionales al sitio web La Gaceta. “A pesar de toda la evidencia médica respecto de que la enfermedad cardiovascular no respeta géneros, las mujeres se encuentran mucho más preocupadas por los problemas relacionados con temas ginecológicos -en especial el cáncer de mama- que con las dolencias cardíacas“, sostuvo, al tiempo que un colega tucumano agregó que un gran porcentaje de ellas es fumadora, sedentaria y con un pobre control de la tensión arterial y de su nivel de colesterol.
La 2º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), que data de 2009, indicó que el sedentarismo aumentó más de un 8% entre 2005 y 2009: pasó de un 46,2% al 54,9%. En ese período, el número de argentinos que realiza actividad física insuficiente o nula aumentó un 8,7 por ciento.
En enero pasado, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, sostuvo que la falta de actividad física es responsable de enfermedades crónicas como hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, que a su vez inciden en el desarrollo de tumores como el de mama y colon y en enfermedades psíquicas como la depresión.
Los expertos recomiendan dejar de fumar, debido a que el consumo de tabaco aumenta el riesgo cardiovascular; reducir el consumo de sal a un máximo de 5 gramos diarios; y realizar ejercicio físico, una caminata de al menos 30 minutos por día la mayor cantidad de veces por semana.
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
Cáncer de vesícula y vías biliares
Qué es?
La vesícula biliar es un órgano pequeño en forma de pera situada debajo del hígado en la parte superior del abdomen. La vesícula biliar almacena bilis, un líquido producido por el hígado que ayuda a digerir las grasas. Durante la digestión, la vesícula biliar libera bilis hacia el intestino delgado a través de un tubo delgado que conecta el hígado y la vesícula biliar con el intestino delgado. El cáncer es el crecimiento descontrolado de células anormales.
Según la Sociedad Oncológica Americana (American Cancer Society), el 80 por ciento de los cánceres de vesícula biliar y el 95% de los cánceres de vías biliares son adenocarcinomas, que son cánceres de las células que recubren las glándulas y las vías. El adenocarcinoma de vía biliar (también conocido como colangiocarcinoma) se forma en las glándulas mucosas que recubren las vías y pueden desarrollarse en cualquier parte de la vía biliar.
Son raros los cánceres de vesícula biliar y conductos biliares. La Sociedad Oncológica Americana calcula que en Estados Unidos cada año se desarrollan alrededor de 3.000 casos de cáncer de vía biliar y 6.000 a 7.000 casos nuevos de cáncer de vesícula biliar. El cáncer de vesicular biliar es más común en las mujeres que en los hombres y las personas con cálculos tiene un riesgo levemente mayor de desarrollar cáncer de vesícula biliar y de vías biliares. Los cánceres de vías biliares son más comunes en Asia. Estos también están asociados con infecciones de fasciolosis hepática, colangitis esclerosante, colitis ulcerativa y cirrosis.
Síntomas
En las etapas iniciales, los cánceres de vesícula y de vías biliares a menudo no presentan síntomas. Muchos de estos cánceres se detectan cuando la vesícula biliar se extirpa durante el tratamiento de cálculos biliares. Los tumores iniciales no pueden verse o sentirse durante un examen físico de rutina y no existe examen de evaluación para estos cánceres.
El cáncer de vesícula y vías biliares puede causar los siguientes síntomas:
• Ictericia: es el síntoma más común de cáncer de vía biliar, y casi la mitad de las personas con cáncer de vesícula biliar tienen ictericia cuando se les diagnostica este cáncer. La ictericia le da a la piel y la parte blanca de los ojos un matiz amarillo Ocurre cuando el hígado no puede liberar bilis, y hace que los niveles de bilirrubina (un químico amarillo oscuro en la bilis) suban en el flujo sanguíneo. La bilis y la bilirrubina también pueden causar comezón. Aunque muchas personas con cánceres de vesícula y vías biliares tienen ictericia, la causa más frecuente de ictericia es la hepatitis, no el cáncer.
• Dolor abdominal: relacionado con la vesícula biliar a menudo ocurre en la parte superior del abdomen.
• Síntomas generales: estos pueden incluir pérdida de apetito, pérdida de peso, fiebre e inflamación (hinchazón) abdominal, náuseas y vómitos.
Diagnóstico
Su médico le preguntará sobre su historia clínica y le hará un examen físico, que estará principalmente enfocado en la evaluación del abdomen. Su médico examinará en busca de masas, áreas sensibles, acumulación de líquidos y órganos agrandados. Además, su médico examinará su piel y ojos para detectar ictericia y nódulos linfáticos en diferentes áreas inflamadas del cuerpo.
Los primeros exámenes que le realicen podrían ser:
• Análisis del panel químico: los análisis de laboratorio pueden medir los niveles de enzimas del hígado, de la vesícula biliar y de la bilirrubina, que es el químico que le da a la bilis su color. Demasiada bilirrubina en sangre indica que la vía biliar podría estar bloqueada o podría haber problemas de vesícula biliar o hígado. Un nivel alto de fosfatasa alcalina también indica una obstrucción de la vía biliar o enfermedad de la vesícula biliar. Los análisis de sangre no pueden determinar, sin embargo, si los niveles altos de estas sustancias están causados por cáncer o por alguna otra condición.
• Ultrasonido: detecta alrededor de la mitad de los cánceres de vesicular biliar y puede también ayudar a encontrar una obstrucción de la vía biliar o tumor si es lo suficientemente grande. El ultrasonido usa ondas sonoras para crear imágenes de los órganos internos. El ultrasonido pude también ser usado en combinación con la endoscopia y la laparoscopia. Estos procedimientos son necesarios solo en ciertos casos. En la endoscopia, un tubo flexible de observación llamado endoscopio se inserta dentro de la boca, pasa por el estómago y por el primer tramo del intestino delgado donde el conducto biliar se vacía. La laparoscopia es un tipo de cirugía que consiste en colocar un instrumento quirúrgico llamado laparoscopio a través de un pequeño corte de un lado del cuerpo. Ambos procedimientos permiten colocar el transductor de ultrasonido más cerca de la vesícula biliar, que produce más imágenes detalladas que un ultrasonido estándar.
• Tomografía computada (TC): este examen usa un haz de radiografía rotatorio para tomar imágenes transversales detalladas del cuerpo. Una TC puede identificar un tumor dentro de la vesícula o uno que se ha diseminado más allá de la vesícula. Puede también ayudar a evaluar si el tumor se ha diseminado al conducto biliar, al hígado o a los ganglios linfáticos cercanos.
• Imagen por resonancia magnética (IRM) y MRCP: estos estudios por imágenes también crean imágenes transversales de los órganos internos, pero usan ondas y campos magnéticos poderosos en vez de radiación. Estos pueden tomar imágenes más detalladas que los ultrasonidos y la TC, y son eficaces ya que muestran si el y tumor está solo alojado en la vesícula biliar o si ha invadido el hígado, cerca de la vesícula. Un tipo especial de resonancia magnética, llamado colangiopancreatografía por resonancia magnética (MRCP) toma imágenes que hacen que las vías biliares se vean. Este estudio por imágenes se considera el menos invasivo para detectar cáncer de la vía biliar; no obstante, se necesitará aún una biopsia para confirmar el diagnóstico.
• Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): en este procedimiento, se inserta un tubo flexible por la boca, pasa por la garganta hasta llegar al estómago y al conducto colédoco. Se usa una pequeña cantidad de tinte de contraste para ayudar a ver la vía biliar en las radiografías, que pueden mostrar si la vía biliar se ha reducido u obstruido. La ventaja de la CPRE es que el mismo instrumento puede usarse para tomar biopsias de un área obstruida. Una obstrucción también puede desbloquearse si se coloca un dispositivo llamado stent durante le CPRE, que a veces puede evitar la necesidad de recurrir a una cirugía. Un stent es un tubo de malla metálica que ayuda a mantener la vía biliar abierta.
• Cirugía: la cirugía a veces es necesaria para determinar si hay cáncer en la vesícula biliar o en la vía biliar.
• Biopsia: finalmente, para estar seguro del diagnóstico, se tomará una muestra de tejido del tumor o del bulto para ser examinado en un laboratorio. Puede tomarse muestra de tejido durante una CPRE con una aguja guiada por una TC o durante una cirugía.
Duración
El cáncer de vesícula y vías biliares continuará creciendo hasta que se lo trate.
Prevención
No hay modo de prevenir los cánceres de vesícula y vías biliares. No obstante, algunos factores de riesgo del cáncer de vesícula biliar pueden controlarse para disminuir las posibilidades de desarrollar esta enfermedad. Usted debería mantener un peso corporal saludable y evitar el hábito de fumar.
La prevención y el tratamiento de las infecciones por fasciolosis hepática y de la hepatitis podrían ayudar a reducir el riesgo de sufrir de cáncer de la vía biliar. Siga los pasos a continuación:
• cocine o congele pez de agua dulce de Asia para prevenir infecciones por fasciolosis hepática
• compre mariscos solo en tiendas de comida de confianza.
• para prevenir la hepatitis B y C, practique sexo seguro con condones
• no se inyecte drogas ilegales; si lo hace, nunca comparta las agujas con otra persona
Existen vacunas disponibles para la hepatitis A y B. Si ha estado expuesto a alguna persona con hepatitis B, consulte a su médico si necesita una inyección de inmunoglobina o la vacuna lo antes posible.
Tratamiento
El plan de tratamiento dependerá del tipo, la ubicación y de la etapa del cáncer; también se considerará la salud general de la persona y la probabilidad de curación de la enfermedad para prolongar la vida de la persona o aliviar los síntomas. Dado que los cánceres de vesícula y vías biliares son poco comunes, usted debería considerar tener una segunda opinión médica ante de decidirse por un plan de tratamiento.
• Cirugía: es el tratamiento principal de los cánceres de vesícula y vías biliares. Aunque los médicos coinciden que la cirugía es la única manera posible de curar la enfermedad, las opiniones varían entre el avance del cáncer de vesícula y vías biliares y si aún es posible curarlo. Dado que usualmente no existen síntomas en la etapa inicial de la enfermedad, los cánceres a menudo están bastante avanzados cuando se les descubre. La cirugía para extirpar el cáncer de vesícula y vías biliares es difícil para el paciente, por eso la cirugía podría no ser la mejor opción a menos que existe evidencia clara que probablemente extienda de manera significativa o mejore la calidad de vida del paciente Sin embargo, la cirugía a veces ayuda a aliviar el dolor o prevenir complicaciones. Este tipo de “cirugía paliativa” (que frena la evolución) incluye un bypass biliar para restablecer el flujo de bilis o la inserción de un stent o catéter biliar (tubo) para liberar la bilis dentro del intestino delgado o afuera. Los stent biliares pueden colocarse sin cirugía, a través de un endoscopio que se inserta por la boca, pasa por el estómago y por el intestino delgado, donde se encuentra la abertura del conducto biliar.
• Radioterapia: también puede usarse para tratar los cánceres de vesícula y vías biliares. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa usa haces de rayos X, desde una máquina externa para destruir las células cancerígenas. En la braquiterapia, el material radioactivo se coloca dentro del cuerpo donde está alojado el cáncer. La radioterapia podría usarse como terapia adicional luego de la cirugía, para destruir las células cancerígenas restantes o como terapia principal cuando el cáncer se ha diseminado demasiado como para ser eliminado completamente con la cirugía. No obstante, la radioterapia no puede curar estos pacientes. En los casos avanzados, la radiación también podría ser usada como terapia paliativa, que significa que el propósito fundamental es reducir el dolor u otros síntomas al disminuir el tumor.
• Quimioterapia: en esta terapia se administran drogas anticancerosas dentro de la vena o se toman por boca. Es posible también usar esta terapia para los cánceres de vías biliares para ayudar a disminuir el tumor antes de la cirugía o como terapia paliativa para controlar los síntomas cuando no se recomienda la cirugía o el tumor ha avanzado a pesar de los otros tratamientos. El cáncer de vesícula biliar no responde tan bien a la quimioterapia.
Cuándo llamar a un profesional
Usted debería visitar a su médico si tiene ictericia (color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos), comezón persistente en la piel, dolor constante en el abdomen, pérdida de peso sin intentar perder peso o fiebre que no desaparece. Todos estos síntomas pueden estar relacionados con enfermedades no cancerosas, pero debería consultar a un médico para que puedan diagnosticar y tratar su condición lo antes posible.
Pronóstico
El pronóstico depende de la salud general del paciente, de la magnitud de la diseminación de la enfermedad al momento del diagnóstico y del tipo de tratamiento. Los cánceres de vesícula y vías biliares generalmente se diagnostican cuando la enfermedad ha avanzado y causa síntomas, y por lo tanto la tasa de supervivencia es baja. En las etapas iniciales del cáncer de vesícula y vías biliares, cuando se pude intentar extirpar todo el tumor, entre el 15 y el 50 por ciento de los pacientes sobreviven 5 años o más. Cuando el tumor se ha diagnosticado en una etapa avanzada y no es posible extirparlo, menos del 5 por ciento de los pacientes sobreviven 5 años o más.
Información adicional
American Cancer Society, ACS (Sociedad Americana del Cáncer) 1599 Clifton Road, NE Atlanta, GA 30329-4251 Gratuito: 1-800-227-2345 http://www.cancer.org/
National Cancer Institute, NCI (Instituto Nacional para el Tratamiento del Cáncer) U.S. National Institutes of Health Public Inquiries Office (Institutos Nacionales de Salud Pública de Estados Unidos, Oficina de información) Building 31, Room 10A03 31 Center Drive, MSC 8322 Bethesda, MD 20892-2580 Teléfono: 301-435-3848 Gratuito: 1-800-422-6237 TTY: 1-800-332-8615 Correo electrónico: cancergovstaff@mail.nih.gov http://www.nci.nih.gov/
Última revisión: 2007-05-04T00:00:00-06:00
Última modificación: 2008-08-14T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
La vesícula biliar es un órgano pequeño en forma de pera situada debajo del hígado en la parte superior del abdomen. La vesícula biliar almacena bilis, un líquido producido por el hígado que ayuda a digerir las grasas. Durante la digestión, la vesícula biliar libera bilis hacia el intestino delgado a través de un tubo delgado que conecta el hígado y la vesícula biliar con el intestino delgado. El cáncer es el crecimiento descontrolado de células anormales.
Según la Sociedad Oncológica Americana (American Cancer Society), el 80 por ciento de los cánceres de vesícula biliar y el 95% de los cánceres de vías biliares son adenocarcinomas, que son cánceres de las células que recubren las glándulas y las vías. El adenocarcinoma de vía biliar (también conocido como colangiocarcinoma) se forma en las glándulas mucosas que recubren las vías y pueden desarrollarse en cualquier parte de la vía biliar.
Son raros los cánceres de vesícula biliar y conductos biliares. La Sociedad Oncológica Americana calcula que en Estados Unidos cada año se desarrollan alrededor de 3.000 casos de cáncer de vía biliar y 6.000 a 7.000 casos nuevos de cáncer de vesícula biliar. El cáncer de vesicular biliar es más común en las mujeres que en los hombres y las personas con cálculos tiene un riesgo levemente mayor de desarrollar cáncer de vesícula biliar y de vías biliares. Los cánceres de vías biliares son más comunes en Asia. Estos también están asociados con infecciones de fasciolosis hepática, colangitis esclerosante, colitis ulcerativa y cirrosis.
Síntomas
En las etapas iniciales, los cánceres de vesícula y de vías biliares a menudo no presentan síntomas. Muchos de estos cánceres se detectan cuando la vesícula biliar se extirpa durante el tratamiento de cálculos biliares. Los tumores iniciales no pueden verse o sentirse durante un examen físico de rutina y no existe examen de evaluación para estos cánceres.
El cáncer de vesícula y vías biliares puede causar los siguientes síntomas:
• Ictericia: es el síntoma más común de cáncer de vía biliar, y casi la mitad de las personas con cáncer de vesícula biliar tienen ictericia cuando se les diagnostica este cáncer. La ictericia le da a la piel y la parte blanca de los ojos un matiz amarillo Ocurre cuando el hígado no puede liberar bilis, y hace que los niveles de bilirrubina (un químico amarillo oscuro en la bilis) suban en el flujo sanguíneo. La bilis y la bilirrubina también pueden causar comezón. Aunque muchas personas con cánceres de vesícula y vías biliares tienen ictericia, la causa más frecuente de ictericia es la hepatitis, no el cáncer.
• Dolor abdominal: relacionado con la vesícula biliar a menudo ocurre en la parte superior del abdomen.
• Síntomas generales: estos pueden incluir pérdida de apetito, pérdida de peso, fiebre e inflamación (hinchazón) abdominal, náuseas y vómitos.
Diagnóstico
Su médico le preguntará sobre su historia clínica y le hará un examen físico, que estará principalmente enfocado en la evaluación del abdomen. Su médico examinará en busca de masas, áreas sensibles, acumulación de líquidos y órganos agrandados. Además, su médico examinará su piel y ojos para detectar ictericia y nódulos linfáticos en diferentes áreas inflamadas del cuerpo.
Los primeros exámenes que le realicen podrían ser:
• Análisis del panel químico: los análisis de laboratorio pueden medir los niveles de enzimas del hígado, de la vesícula biliar y de la bilirrubina, que es el químico que le da a la bilis su color. Demasiada bilirrubina en sangre indica que la vía biliar podría estar bloqueada o podría haber problemas de vesícula biliar o hígado. Un nivel alto de fosfatasa alcalina también indica una obstrucción de la vía biliar o enfermedad de la vesícula biliar. Los análisis de sangre no pueden determinar, sin embargo, si los niveles altos de estas sustancias están causados por cáncer o por alguna otra condición.
• Ultrasonido: detecta alrededor de la mitad de los cánceres de vesicular biliar y puede también ayudar a encontrar una obstrucción de la vía biliar o tumor si es lo suficientemente grande. El ultrasonido usa ondas sonoras para crear imágenes de los órganos internos. El ultrasonido pude también ser usado en combinación con la endoscopia y la laparoscopia. Estos procedimientos son necesarios solo en ciertos casos. En la endoscopia, un tubo flexible de observación llamado endoscopio se inserta dentro de la boca, pasa por el estómago y por el primer tramo del intestino delgado donde el conducto biliar se vacía. La laparoscopia es un tipo de cirugía que consiste en colocar un instrumento quirúrgico llamado laparoscopio a través de un pequeño corte de un lado del cuerpo. Ambos procedimientos permiten colocar el transductor de ultrasonido más cerca de la vesícula biliar, que produce más imágenes detalladas que un ultrasonido estándar.
• Tomografía computada (TC): este examen usa un haz de radiografía rotatorio para tomar imágenes transversales detalladas del cuerpo. Una TC puede identificar un tumor dentro de la vesícula o uno que se ha diseminado más allá de la vesícula. Puede también ayudar a evaluar si el tumor se ha diseminado al conducto biliar, al hígado o a los ganglios linfáticos cercanos.
• Imagen por resonancia magnética (IRM) y MRCP: estos estudios por imágenes también crean imágenes transversales de los órganos internos, pero usan ondas y campos magnéticos poderosos en vez de radiación. Estos pueden tomar imágenes más detalladas que los ultrasonidos y la TC, y son eficaces ya que muestran si el y tumor está solo alojado en la vesícula biliar o si ha invadido el hígado, cerca de la vesícula. Un tipo especial de resonancia magnética, llamado colangiopancreatografía por resonancia magnética (MRCP) toma imágenes que hacen que las vías biliares se vean. Este estudio por imágenes se considera el menos invasivo para detectar cáncer de la vía biliar; no obstante, se necesitará aún una biopsia para confirmar el diagnóstico.
• Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): en este procedimiento, se inserta un tubo flexible por la boca, pasa por la garganta hasta llegar al estómago y al conducto colédoco. Se usa una pequeña cantidad de tinte de contraste para ayudar a ver la vía biliar en las radiografías, que pueden mostrar si la vía biliar se ha reducido u obstruido. La ventaja de la CPRE es que el mismo instrumento puede usarse para tomar biopsias de un área obstruida. Una obstrucción también puede desbloquearse si se coloca un dispositivo llamado stent durante le CPRE, que a veces puede evitar la necesidad de recurrir a una cirugía. Un stent es un tubo de malla metálica que ayuda a mantener la vía biliar abierta.
• Cirugía: la cirugía a veces es necesaria para determinar si hay cáncer en la vesícula biliar o en la vía biliar.
• Biopsia: finalmente, para estar seguro del diagnóstico, se tomará una muestra de tejido del tumor o del bulto para ser examinado en un laboratorio. Puede tomarse muestra de tejido durante una CPRE con una aguja guiada por una TC o durante una cirugía.
Duración
El cáncer de vesícula y vías biliares continuará creciendo hasta que se lo trate.
Prevención
No hay modo de prevenir los cánceres de vesícula y vías biliares. No obstante, algunos factores de riesgo del cáncer de vesícula biliar pueden controlarse para disminuir las posibilidades de desarrollar esta enfermedad. Usted debería mantener un peso corporal saludable y evitar el hábito de fumar.
La prevención y el tratamiento de las infecciones por fasciolosis hepática y de la hepatitis podrían ayudar a reducir el riesgo de sufrir de cáncer de la vía biliar. Siga los pasos a continuación:
• cocine o congele pez de agua dulce de Asia para prevenir infecciones por fasciolosis hepática
• compre mariscos solo en tiendas de comida de confianza.
• para prevenir la hepatitis B y C, practique sexo seguro con condones
• no se inyecte drogas ilegales; si lo hace, nunca comparta las agujas con otra persona
Existen vacunas disponibles para la hepatitis A y B. Si ha estado expuesto a alguna persona con hepatitis B, consulte a su médico si necesita una inyección de inmunoglobina o la vacuna lo antes posible.
Tratamiento
El plan de tratamiento dependerá del tipo, la ubicación y de la etapa del cáncer; también se considerará la salud general de la persona y la probabilidad de curación de la enfermedad para prolongar la vida de la persona o aliviar los síntomas. Dado que los cánceres de vesícula y vías biliares son poco comunes, usted debería considerar tener una segunda opinión médica ante de decidirse por un plan de tratamiento.
• Cirugía: es el tratamiento principal de los cánceres de vesícula y vías biliares. Aunque los médicos coinciden que la cirugía es la única manera posible de curar la enfermedad, las opiniones varían entre el avance del cáncer de vesícula y vías biliares y si aún es posible curarlo. Dado que usualmente no existen síntomas en la etapa inicial de la enfermedad, los cánceres a menudo están bastante avanzados cuando se les descubre. La cirugía para extirpar el cáncer de vesícula y vías biliares es difícil para el paciente, por eso la cirugía podría no ser la mejor opción a menos que existe evidencia clara que probablemente extienda de manera significativa o mejore la calidad de vida del paciente Sin embargo, la cirugía a veces ayuda a aliviar el dolor o prevenir complicaciones. Este tipo de “cirugía paliativa” (que frena la evolución) incluye un bypass biliar para restablecer el flujo de bilis o la inserción de un stent o catéter biliar (tubo) para liberar la bilis dentro del intestino delgado o afuera. Los stent biliares pueden colocarse sin cirugía, a través de un endoscopio que se inserta por la boca, pasa por el estómago y por el intestino delgado, donde se encuentra la abertura del conducto biliar.
• Radioterapia: también puede usarse para tratar los cánceres de vesícula y vías biliares. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa usa haces de rayos X, desde una máquina externa para destruir las células cancerígenas. En la braquiterapia, el material radioactivo se coloca dentro del cuerpo donde está alojado el cáncer. La radioterapia podría usarse como terapia adicional luego de la cirugía, para destruir las células cancerígenas restantes o como terapia principal cuando el cáncer se ha diseminado demasiado como para ser eliminado completamente con la cirugía. No obstante, la radioterapia no puede curar estos pacientes. En los casos avanzados, la radiación también podría ser usada como terapia paliativa, que significa que el propósito fundamental es reducir el dolor u otros síntomas al disminuir el tumor.
• Quimioterapia: en esta terapia se administran drogas anticancerosas dentro de la vena o se toman por boca. Es posible también usar esta terapia para los cánceres de vías biliares para ayudar a disminuir el tumor antes de la cirugía o como terapia paliativa para controlar los síntomas cuando no se recomienda la cirugía o el tumor ha avanzado a pesar de los otros tratamientos. El cáncer de vesícula biliar no responde tan bien a la quimioterapia.
Cuándo llamar a un profesional
Usted debería visitar a su médico si tiene ictericia (color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos), comezón persistente en la piel, dolor constante en el abdomen, pérdida de peso sin intentar perder peso o fiebre que no desaparece. Todos estos síntomas pueden estar relacionados con enfermedades no cancerosas, pero debería consultar a un médico para que puedan diagnosticar y tratar su condición lo antes posible.
Pronóstico
El pronóstico depende de la salud general del paciente, de la magnitud de la diseminación de la enfermedad al momento del diagnóstico y del tipo de tratamiento. Los cánceres de vesícula y vías biliares generalmente se diagnostican cuando la enfermedad ha avanzado y causa síntomas, y por lo tanto la tasa de supervivencia es baja. En las etapas iniciales del cáncer de vesícula y vías biliares, cuando se pude intentar extirpar todo el tumor, entre el 15 y el 50 por ciento de los pacientes sobreviven 5 años o más. Cuando el tumor se ha diagnosticado en una etapa avanzada y no es posible extirparlo, menos del 5 por ciento de los pacientes sobreviven 5 años o más.
Información adicional
American Cancer Society, ACS (Sociedad Americana del Cáncer) 1599 Clifton Road, NE Atlanta, GA 30329-4251 Gratuito: 1-800-227-2345 http://www.cancer.org/
National Cancer Institute, NCI (Instituto Nacional para el Tratamiento del Cáncer) U.S. National Institutes of Health Public Inquiries Office (Institutos Nacionales de Salud Pública de Estados Unidos, Oficina de información) Building 31, Room 10A03 31 Center Drive, MSC 8322 Bethesda, MD 20892-2580 Teléfono: 301-435-3848 Gratuito: 1-800-422-6237 TTY: 1-800-332-8615 Correo electrónico: cancergovstaff@mail.nih.gov http://www.nci.nih.gov/
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Última modificación: 2008-08-14T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
Traumatismo craneal en adultos
¿Qué es?
Un traumatismo craneal (en la cabeza) puede causar varios tipos de lesiones en la cabeza. Estas incluyen:
• Fractura craneal: es una rotura o fractura de uno de los huesos del cráneo. En algunos casos, el cráneo se hunde, de manera que los fragmentos del hueso roto presionan contra la superficie del cerebro. Esto se denomina fractura craneal deprimida. En la mayoría de los casos, una fractura craneal causa un magullón (contusión) sobre la superficie del cerebro debajo de la factura.
• Hematoma epidural: esta es una forma grave de hemorragia, (sangrado) al desgarrarse uno de los vasos sanguíneos debajo del cráneo durante una lesión. En general, el cráneo también se fractura. A medida que los vasos sanguíneos lesionados sangran, la sangre se acumula en el espacio entre el cráneo y la duramadre, la membrana más saliente de las tres que cubren el cerebro. Esta acumulación de sangre se denomina hematoma, que puede expandirse dentro del cráneo, presionar contra el cerebro y causar la muerte.
• Hematoma subdural agudo: en esta lesión, se desgarra un vaso sanguíneo y la sangre se acumula entre la duramadre y la superficie del cerebro. Esto puede suceder cuando la cabeza se golpea o cuando una parada brusca hace que la cabeza se mueva violentamente hacia adelante y atrás (latigazo). Una lesión cerebral por un latigazo se da más comúnmente en los ancianos y en personas que toman medicamentos anticoagulantes. El hematoma subdural agudo se desarrolla rápidamente, más comúnmente después de un traumatismo grave causado por un asalto, un accidente de auto o una caída. Es una lesión cerebral muy grave que típicamente causa pérdida de conocimiento y es mortal en alrededor del 50% de los casos.
• Hematoma subdural crónico: a diferencia de la forma aguda, este tipo de hematoma subdural generalmente se desarrolla gradualmente porque la hemorragia dentro del cerebro es menos drástica y el hematoma puede acumularse en varios y pequeños episodios de hemorragia. Un hematoma subdural crónico es generalmente consecuencia de una lesión cerebral relativamente menor en una persona anciana, que toma medicamentos anticoagulantes o con un cerebro debilitado a causa del alcoholismo o la demencia. Los síntomas se desarrollan gradualmente en un lapso de una a seis semanas. Los síntomas más comunes son somnolencia, desatención o confusión, dolores de cabeza, cambios en la personalidad, convulsiones y parálisis leves.
• Hemorragias intraparenquimatosas y contusiones: las hemorragias intraparenquimatosas (sangrado) y las contusiones (magullones) ocurren dentro del cerebro mismo en vez de entre el cerebro y el cráneo. Ambas lesiones pueden estar causadas por un impacto directo en el cerebro o una lesión indirecta, en la cual la fuerza del impacto en un lado del cerebro hace que éste rebote dentro del cráneo; esto produce otro daño del lado del cerebro opuesto a donde se produjo el impacto.
El traumatismo cerebral también puede causar inflamación (hinchazón) dentro del cerebro y hay más probabilidades de muerte debido a la presión dentro del cráneo. La lesión cerebral también puede causar un daño severo a las células cerebrales (neuronas). En algunos casos, estas células se destruyen inmediatamente debido al impacto de la lesión cerebral. En otros casos, las neuronas dañadas tardan más tiempo hasta perder su función y morir.
Cada año en Estados Unidos, las lesiones cerebrales ocasionan más de 2 millones de visitas al departamento de urgencias, con más de 72.000 muertes. Entre 80.000 a 210.000 personas con lesiones cerebrales severas o moderadas quedan incapacitadas o necesitan cuidado hospitalario adicional. En general, las lesiones cerebrales por traumatismo son la causa más común de muerte en los americanos de 45 años o más jóvenes. Además, las lesiones cerebrales que derivan de caídas son una causa muy común de hospitalización y muerte en personas mayores de 75 años. Los hombres son tres a cuatro veces más propensos que las mujeres a sufrir de lesiones cerebrales y el consumo de alcohol es causante de alrededor del 50% de los casos.
En Estados Unidos, las causas más comunes de las lesiones cerebrales cerradas en contraposición con las lesiones abiertas, al igual que las lesiones por heridas de bala, son los accidentes automovilísticos, las caídas y los asaltos violentos. Debido a las fuerzas extremas involucradas en estos tipos de traumatismo, hasta el 75% de las personas con lesiones cerebrales severas también sufren daño serio en los huesos del cuello o en los órganos principales en otras partes del cuerpo. Estas lesiones adicionales a menudo aumentan el riesgo de pérdida de sangre, dificultad para respirar, disminución de la presión arterial (hipotensión) y otros problemas que pueden empeorar el daño causado solo por la lesión cerebral.
Síntomas
Las lesiones cerebrales pueden causar un gran número de síntomas, según el tipo de lesión, su gravedad y su ubicación. Algunos médicos clasifican las lesiones cerebrales en tres categorías según sus síntomas:
• Lesiones cerebrales leves: hay una lesión mínima en la parte externa de la cabeza, sin pérdida de conocimiento. La persona lesionada podría vomitar una o dos veces y quejarse de dolor de cabeza.
• Lesiones cerebrales moderadas: hay una lesión más evidente en la parte externa de la cabeza y la persona podría perder el conocimiento por un lapso breve. Otros síntomas pueden incluir pérdida de la memoria (amnesia), dolor de cabeza, mareos, somnolencia, náuseas y vómitos, confusión, coloración parecida a un moretón alrededor de los ojos o detrás de la oreja o supuración de líquido de la nariz. Este líquido no es mucosidad sino líquido de alrededor del cerebro (líquido cefalorraquídeo) que se ha filtrado a través de la fractura craneal cerca de la nariz.
• Lesiones cerebrales severas: hay una lesión seria en la parte externa de la cabeza, a menudo con lesiones que afectan el cuello, los brazos, las piernas o los órganos principales del cuerpo. En la mayoría de los casos, la persona pierde el conocimiento o apenas reacciona. Sin embargo, algunas personas se exasperan o se vuelven físicamente agresivas. Alrededor de un 10% de las personas con lesionas cerebrales tienen convulsiones.
Diagnóstico
Todas las lesiones cerebrales deberían evaluarse de inmediato por un médico, por eso busque ayuda de emergencia o pida a un amigo o miembro de su familia que lo lleve a una sala de urgencias. Una vez en la sala de urgencias, el médico querrá saber:
• cómo se lesionó la cabeza, incluidos la altura de la caída o su ubicación (asiento de adelante, de atrás o del conductor) en un accidente automovilístico
• su reacción inmediata a la lesión, especialmente cualquier tipo de pérdida de conocimiento o pérdida de memoria
• cualquier síntoma inmediatamente posterior a la lesión, como vómitos, dolor de cabeza, confusión, somnolencia o convulsiones
• la medicación que actualmente toma, incluidos alcohol y medicamentos sin receta.
• su historia clínica, especialmente todo problema neurológico (accidente cerebrovascular, epilepsia, etc.) y cualquier episodio anterior a la lesión cerebral.
• si le duele el cuello, el pecho, el abdomen, los brazos o las piernas
Si no puede responder estas preguntas, un familiar, amigo o el personal de urgencia médica que lo trasladó al hospital pueden darle esa información al médico.
El médico le hará un examen físico y neurológico, incluidas evaluaciones del tamaño de sus pupilas, de sus reflejos, sensibilidad y fuerza muscular. Si los resultados de estos exámenes son normales, quizá no necesite realizarse otros exámenes. Sin embargo, el médico podría decidir controlar su condición en un hospital.
Si tiene lesiones cerebrales más graves, el personal de emergencia tratará de estabilizar su condición tanto como sea posible antes de llevarlo al hospital. Para hacer esto, ellos podrían pasar un tubo a través de su garganta y la caja de voz (traquea) para ayudarlo a respirar con ventilación mecánica, para controlar la hemorragia de las heridas abiertas, para darle medicación intravenosa (se inyecta en la vena), para mantener su presión arterial y para inmovilizar su cuello en caso de fractura cervical. Una vez en el hospital y ya estabilizado, su médico le hará un examen físico y evaluación neurológica cortos. Luego le harán una tomografía computada (TAC) de la cabeza y radiografías de su columna vertebral de ser necesario. En la mayoría de los casos, una TAC es la mejor manera de detectar fracturas craneales, lesiones cerebrales o hemorragia dentro de la cabeza.
Duración
Aún si su lesión cerebral es leve, podría tener dificultad para concentrarse temporalmente y podría tener dolor de cabeza, mareo y fatiga ocasionalmente. Este conjunto de síntomas, llamado síndrome posconmocional, generalmente mejora dentro de los tres meses.
Las formas más graves de lesión cerebral pueden ser mortales. Aquellos casos que no son mortales a veces requieren una larga hospitalización con una prolongada rehabilitación. Según un estudio de investigación importante, el promedio de permanencia en un centro de rehabilitación es de 61 días. En algunos casos, la incapacidad es permanente.
Prevención
Para ayudar a prevenir las lesiones cerebrales, intente seguir estas recomendaciones:
• si bebe alcohol, hágalo con moderación; nunca beba y conduzca
• utilice cinturones de seguridad o casco
• si practica deportes, utilice un protector apropiado para su cabeza
• si trabaja por encima del nivel del suelo, utilice equipamiento de seguridad aprobado para prevenir caídas; nunca trabaje en las alturas si siente mareos o inestabilidad, si ha estado bebiendo alcohol, o si ha tomado alguna medicina que pueda producirle mareos o afectar su equilibrio
• hágase chequeos de su vista por los menos una vez al año, una visión disminuida puede incrementar el riesgo de caídas y otros tipos de accidentes; esto es especialmente cierto si usted es anciano o si trabaja en las alturas
Tratamiento
Si tiene un traumatismo craneal menor, su médico podría decidir controlar su condición en la sala de urgencias por un breve lapso o admitirlo en el hospital por poco tiempo para observarlo. Mientras se encuentra en la sala de urgencias o en una sala de hospital, el personal médico le preguntará periódicamente acerca de sus síntomas, controlará sus signos vitales y confirmará que está despierto y que puede responder. Cuando su médico crea que usted está bien como para volver a su casa, lo dejará regresar con la condición de que un adulto responsable permanezca en casa con usted por uno o dos días para ayudarlo a controlar su condición. El médico le dará instrucciones específicas acerca de los posibles signos de peligro para que los controle.
Si le preocupan los dolores de cabeza posteriores a su lesión cerebral, su médico podría sugerirle que primero trate de tomar acetaminofén (Tylenol). Si esto no funciona, su médico probablemente le recete un antiinflamatorio más fuerte. Evite tomar aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin), naproxeno (Naprosyn) o indometacina (Indocin) durante el período ya que estos medicamentos puede incrementar el riesgo de hemorragia dentro de la cabeza.
En personas con lesiones cerebrales más graves, el tratamiento depende del tipo de lesión, su gravedad y ubicación. En muchos casos, el tratamiento se realiza en una unidad de cuidados intensivos con ventilación mecánica (asistencia respiratoria) y con medicamentos para controlar el dolor, disminuir la inflamación dentro del cerebro, mantener la presión arterial y prevenir convulsiones. Podría realizarse una operación para reparar la fractura craneal deprimida, drenar un hematoma subdural o epidural o para tratar la hemorragia cerebral o la conmoción.
Cuándo llamar a un profesional
Busque ayuda de urgencia de inmediato si encuentra a alguna persona inconsciente en el lugar del accidente. Busque también atención inmediata si alguien con una lesión cerebral tiene alguno de los siguientes síntomas:
• dolor de cabeza
• mareos
• somnolencia
• náuseas y vómitos
• confusión
• dificultad para caminar
• mala articulación del habla
• problemas de memoria
• poca coordinación
• comportamiento irritable
• comportamiento agresivo
• convulsiones
• entumecimiento o parálisis de alguna parte del cuerpo
Aún cuando la lesión cerebral parezca ser menos grave y sus síntomas sean leves, podría haber tenido un daño significativo en el cerebro o en las estructuras de alrededor. Esto es especialmente importante si usted:
• es anciano
• toma medicamentos anticoagulantes
• tiene problemas de hemorragias
• tiene antecedentes de alcoholismo
Si tiene uno o más de los factores de riesgo detallados arriba, llame a su médico o vaya a una sala de urgencias si tiene una lesión cerebral.
Pronóstico
El pronóstico depende de la gravedad de la lesión.
• Lesiones cerebrales leves: la perspectiva es generalmente muy buena. Aunque algunas personas experimentan el síndrome posconmocional, esto típicamente desaparece después de alrededor de tres meses. En la mayoría de los casos, no hay daño prolongado aunque la mejora podría ser gradual.
• Lesiones cerebrales moderadas: la mejora más drástica generalmente ocurre dentro de la primera a sexta semanas. Luego de ese tiempo, podrían quedar secuelas (problemas que perduran) relacionadas con la memoria o la atención, pero podrían no ser permanentes.
• Lesiones cerebrales severas: hasta el 50% de las lesiones cerebrales severas son mortales. Entre las personas que sobreviven a estas lesiones, alrededor del 20% sufre discapacidad severa.
Información adicional
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares) P.O. Box 5801 Bethesda, MD 20824 Teléfono: 301-496-5751 Gratuito: 1-800-352-9424 TTY: 301-468-5981 http://www.ninds.nih.gov/
American Academy of Neurology, AAN (Academia Americana de Neurología) 1080 Montreal Ave. St. Paul, MN 55116 Teléfono: 651-695-2717 Gratuito: 1-800-879-1960 Fax: 651-695-2791 Correo electrónico: memberservices@aan.com http://www.thebrainmatters.org/
Family Caregiver Alliance (Alianza para Cuidadores de Familia) 180 Montgomery St. Suite 1100 San Francisco, CA 94104 Teléfono: 415-434-3388 Gratuito: 1-800-445-8106 Fax: 415-434-3508 Correo electrónico: info@ndsccenter.org http://www.ndsccenter.org/
National Rehabilitation Information Center, NARIC (Centro Nacional de Información sobre la Rehabilitación) 4200 Forbes Blvd. Suite 202 Lanham, MD 20706 Teléfono: 301-459-5900 Gratuito: 1-800-346-2742 TTY: 301-459-5984 Correo electrónico: naricinfo@heitechservices.com http://www.naric.com/
Brain Injury Association of America (Asociación Americana de Trauma Cerebral) 8201 Greensboro Drive Suite 611 McLean, VA 22102 Phone: 703-761-0750 Gratuito: 1-800-444-6443 Fax: 703-761-0755 Correo electrónico: familyhelpline@biausa.org http://www.biausa.org/
Brain Trauma Foundation (Fundación de Traumatismo Cerebral) 523 E. 72nd St. New York, NY 10021 Teléfono: 212-772-0608 Fax: 212-772-0357 http://www.braintrauma.org/
National Institute on Disability and Rehabilitation Research (Instituto Nacional de Investigacion sobre Rehabilitacion y Discapacidad) 400 Maryland Ave., S.W. Washington, DC 20202-7100 Teléfono: 202-245-7640 TTY: 202-245-7316 http://www.ed.gov/about/offices/list/osers/nidrr/index.html?src=mr/
National Highway Traffic Safety Administration U.S. Department of Transportation (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, Departamente de Transporte de Estados Unidos) 400 7th St., SW Washington, DC 20590 Gratuito: 1-888-327-4236 Correo electrónico: webmaster@nhtsa.dot.gov http://www.nhtsa.dot.gov/
U.S. Consumer Product Safety Commission (CPSC) (Comisión Americana para la Seguridad de Productos de Consumo) 4330 East-West Highway Bethesda, MD 20814-4408 Teléfono: 301-424-6421 Gratuito: 1-800-638-2772 Fax: 301-413-7107 Correo electrónico: info@cpsc.gov http://www.cpsc.gov/
Última revisión: 2008-02-22T00:00:00-07:00
Última modificación: 2008-08-14T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
Un traumatismo craneal (en la cabeza) puede causar varios tipos de lesiones en la cabeza. Estas incluyen:
• Fractura craneal: es una rotura o fractura de uno de los huesos del cráneo. En algunos casos, el cráneo se hunde, de manera que los fragmentos del hueso roto presionan contra la superficie del cerebro. Esto se denomina fractura craneal deprimida. En la mayoría de los casos, una fractura craneal causa un magullón (contusión) sobre la superficie del cerebro debajo de la factura.
• Hematoma epidural: esta es una forma grave de hemorragia, (sangrado) al desgarrarse uno de los vasos sanguíneos debajo del cráneo durante una lesión. En general, el cráneo también se fractura. A medida que los vasos sanguíneos lesionados sangran, la sangre se acumula en el espacio entre el cráneo y la duramadre, la membrana más saliente de las tres que cubren el cerebro. Esta acumulación de sangre se denomina hematoma, que puede expandirse dentro del cráneo, presionar contra el cerebro y causar la muerte.
• Hematoma subdural agudo: en esta lesión, se desgarra un vaso sanguíneo y la sangre se acumula entre la duramadre y la superficie del cerebro. Esto puede suceder cuando la cabeza se golpea o cuando una parada brusca hace que la cabeza se mueva violentamente hacia adelante y atrás (latigazo). Una lesión cerebral por un latigazo se da más comúnmente en los ancianos y en personas que toman medicamentos anticoagulantes. El hematoma subdural agudo se desarrolla rápidamente, más comúnmente después de un traumatismo grave causado por un asalto, un accidente de auto o una caída. Es una lesión cerebral muy grave que típicamente causa pérdida de conocimiento y es mortal en alrededor del 50% de los casos.
• Hematoma subdural crónico: a diferencia de la forma aguda, este tipo de hematoma subdural generalmente se desarrolla gradualmente porque la hemorragia dentro del cerebro es menos drástica y el hematoma puede acumularse en varios y pequeños episodios de hemorragia. Un hematoma subdural crónico es generalmente consecuencia de una lesión cerebral relativamente menor en una persona anciana, que toma medicamentos anticoagulantes o con un cerebro debilitado a causa del alcoholismo o la demencia. Los síntomas se desarrollan gradualmente en un lapso de una a seis semanas. Los síntomas más comunes son somnolencia, desatención o confusión, dolores de cabeza, cambios en la personalidad, convulsiones y parálisis leves.
• Hemorragias intraparenquimatosas y contusiones: las hemorragias intraparenquimatosas (sangrado) y las contusiones (magullones) ocurren dentro del cerebro mismo en vez de entre el cerebro y el cráneo. Ambas lesiones pueden estar causadas por un impacto directo en el cerebro o una lesión indirecta, en la cual la fuerza del impacto en un lado del cerebro hace que éste rebote dentro del cráneo; esto produce otro daño del lado del cerebro opuesto a donde se produjo el impacto.
El traumatismo cerebral también puede causar inflamación (hinchazón) dentro del cerebro y hay más probabilidades de muerte debido a la presión dentro del cráneo. La lesión cerebral también puede causar un daño severo a las células cerebrales (neuronas). En algunos casos, estas células se destruyen inmediatamente debido al impacto de la lesión cerebral. En otros casos, las neuronas dañadas tardan más tiempo hasta perder su función y morir.
Cada año en Estados Unidos, las lesiones cerebrales ocasionan más de 2 millones de visitas al departamento de urgencias, con más de 72.000 muertes. Entre 80.000 a 210.000 personas con lesiones cerebrales severas o moderadas quedan incapacitadas o necesitan cuidado hospitalario adicional. En general, las lesiones cerebrales por traumatismo son la causa más común de muerte en los americanos de 45 años o más jóvenes. Además, las lesiones cerebrales que derivan de caídas son una causa muy común de hospitalización y muerte en personas mayores de 75 años. Los hombres son tres a cuatro veces más propensos que las mujeres a sufrir de lesiones cerebrales y el consumo de alcohol es causante de alrededor del 50% de los casos.
En Estados Unidos, las causas más comunes de las lesiones cerebrales cerradas en contraposición con las lesiones abiertas, al igual que las lesiones por heridas de bala, son los accidentes automovilísticos, las caídas y los asaltos violentos. Debido a las fuerzas extremas involucradas en estos tipos de traumatismo, hasta el 75% de las personas con lesiones cerebrales severas también sufren daño serio en los huesos del cuello o en los órganos principales en otras partes del cuerpo. Estas lesiones adicionales a menudo aumentan el riesgo de pérdida de sangre, dificultad para respirar, disminución de la presión arterial (hipotensión) y otros problemas que pueden empeorar el daño causado solo por la lesión cerebral.
Síntomas
Las lesiones cerebrales pueden causar un gran número de síntomas, según el tipo de lesión, su gravedad y su ubicación. Algunos médicos clasifican las lesiones cerebrales en tres categorías según sus síntomas:
• Lesiones cerebrales leves: hay una lesión mínima en la parte externa de la cabeza, sin pérdida de conocimiento. La persona lesionada podría vomitar una o dos veces y quejarse de dolor de cabeza.
• Lesiones cerebrales moderadas: hay una lesión más evidente en la parte externa de la cabeza y la persona podría perder el conocimiento por un lapso breve. Otros síntomas pueden incluir pérdida de la memoria (amnesia), dolor de cabeza, mareos, somnolencia, náuseas y vómitos, confusión, coloración parecida a un moretón alrededor de los ojos o detrás de la oreja o supuración de líquido de la nariz. Este líquido no es mucosidad sino líquido de alrededor del cerebro (líquido cefalorraquídeo) que se ha filtrado a través de la fractura craneal cerca de la nariz.
• Lesiones cerebrales severas: hay una lesión seria en la parte externa de la cabeza, a menudo con lesiones que afectan el cuello, los brazos, las piernas o los órganos principales del cuerpo. En la mayoría de los casos, la persona pierde el conocimiento o apenas reacciona. Sin embargo, algunas personas se exasperan o se vuelven físicamente agresivas. Alrededor de un 10% de las personas con lesionas cerebrales tienen convulsiones.
Diagnóstico
Todas las lesiones cerebrales deberían evaluarse de inmediato por un médico, por eso busque ayuda de emergencia o pida a un amigo o miembro de su familia que lo lleve a una sala de urgencias. Una vez en la sala de urgencias, el médico querrá saber:
• cómo se lesionó la cabeza, incluidos la altura de la caída o su ubicación (asiento de adelante, de atrás o del conductor) en un accidente automovilístico
• su reacción inmediata a la lesión, especialmente cualquier tipo de pérdida de conocimiento o pérdida de memoria
• cualquier síntoma inmediatamente posterior a la lesión, como vómitos, dolor de cabeza, confusión, somnolencia o convulsiones
• la medicación que actualmente toma, incluidos alcohol y medicamentos sin receta.
• su historia clínica, especialmente todo problema neurológico (accidente cerebrovascular, epilepsia, etc.) y cualquier episodio anterior a la lesión cerebral.
• si le duele el cuello, el pecho, el abdomen, los brazos o las piernas
Si no puede responder estas preguntas, un familiar, amigo o el personal de urgencia médica que lo trasladó al hospital pueden darle esa información al médico.
El médico le hará un examen físico y neurológico, incluidas evaluaciones del tamaño de sus pupilas, de sus reflejos, sensibilidad y fuerza muscular. Si los resultados de estos exámenes son normales, quizá no necesite realizarse otros exámenes. Sin embargo, el médico podría decidir controlar su condición en un hospital.
Si tiene lesiones cerebrales más graves, el personal de emergencia tratará de estabilizar su condición tanto como sea posible antes de llevarlo al hospital. Para hacer esto, ellos podrían pasar un tubo a través de su garganta y la caja de voz (traquea) para ayudarlo a respirar con ventilación mecánica, para controlar la hemorragia de las heridas abiertas, para darle medicación intravenosa (se inyecta en la vena), para mantener su presión arterial y para inmovilizar su cuello en caso de fractura cervical. Una vez en el hospital y ya estabilizado, su médico le hará un examen físico y evaluación neurológica cortos. Luego le harán una tomografía computada (TAC) de la cabeza y radiografías de su columna vertebral de ser necesario. En la mayoría de los casos, una TAC es la mejor manera de detectar fracturas craneales, lesiones cerebrales o hemorragia dentro de la cabeza.
Duración
Aún si su lesión cerebral es leve, podría tener dificultad para concentrarse temporalmente y podría tener dolor de cabeza, mareo y fatiga ocasionalmente. Este conjunto de síntomas, llamado síndrome posconmocional, generalmente mejora dentro de los tres meses.
Las formas más graves de lesión cerebral pueden ser mortales. Aquellos casos que no son mortales a veces requieren una larga hospitalización con una prolongada rehabilitación. Según un estudio de investigación importante, el promedio de permanencia en un centro de rehabilitación es de 61 días. En algunos casos, la incapacidad es permanente.
Prevención
Para ayudar a prevenir las lesiones cerebrales, intente seguir estas recomendaciones:
• si bebe alcohol, hágalo con moderación; nunca beba y conduzca
• utilice cinturones de seguridad o casco
• si practica deportes, utilice un protector apropiado para su cabeza
• si trabaja por encima del nivel del suelo, utilice equipamiento de seguridad aprobado para prevenir caídas; nunca trabaje en las alturas si siente mareos o inestabilidad, si ha estado bebiendo alcohol, o si ha tomado alguna medicina que pueda producirle mareos o afectar su equilibrio
• hágase chequeos de su vista por los menos una vez al año, una visión disminuida puede incrementar el riesgo de caídas y otros tipos de accidentes; esto es especialmente cierto si usted es anciano o si trabaja en las alturas
Tratamiento
Si tiene un traumatismo craneal menor, su médico podría decidir controlar su condición en la sala de urgencias por un breve lapso o admitirlo en el hospital por poco tiempo para observarlo. Mientras se encuentra en la sala de urgencias o en una sala de hospital, el personal médico le preguntará periódicamente acerca de sus síntomas, controlará sus signos vitales y confirmará que está despierto y que puede responder. Cuando su médico crea que usted está bien como para volver a su casa, lo dejará regresar con la condición de que un adulto responsable permanezca en casa con usted por uno o dos días para ayudarlo a controlar su condición. El médico le dará instrucciones específicas acerca de los posibles signos de peligro para que los controle.
Si le preocupan los dolores de cabeza posteriores a su lesión cerebral, su médico podría sugerirle que primero trate de tomar acetaminofén (Tylenol). Si esto no funciona, su médico probablemente le recete un antiinflamatorio más fuerte. Evite tomar aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin), naproxeno (Naprosyn) o indometacina (Indocin) durante el período ya que estos medicamentos puede incrementar el riesgo de hemorragia dentro de la cabeza.
En personas con lesiones cerebrales más graves, el tratamiento depende del tipo de lesión, su gravedad y ubicación. En muchos casos, el tratamiento se realiza en una unidad de cuidados intensivos con ventilación mecánica (asistencia respiratoria) y con medicamentos para controlar el dolor, disminuir la inflamación dentro del cerebro, mantener la presión arterial y prevenir convulsiones. Podría realizarse una operación para reparar la fractura craneal deprimida, drenar un hematoma subdural o epidural o para tratar la hemorragia cerebral o la conmoción.
Cuándo llamar a un profesional
Busque ayuda de urgencia de inmediato si encuentra a alguna persona inconsciente en el lugar del accidente. Busque también atención inmediata si alguien con una lesión cerebral tiene alguno de los siguientes síntomas:
• dolor de cabeza
• mareos
• somnolencia
• náuseas y vómitos
• confusión
• dificultad para caminar
• mala articulación del habla
• problemas de memoria
• poca coordinación
• comportamiento irritable
• comportamiento agresivo
• convulsiones
• entumecimiento o parálisis de alguna parte del cuerpo
Aún cuando la lesión cerebral parezca ser menos grave y sus síntomas sean leves, podría haber tenido un daño significativo en el cerebro o en las estructuras de alrededor. Esto es especialmente importante si usted:
• es anciano
• toma medicamentos anticoagulantes
• tiene problemas de hemorragias
• tiene antecedentes de alcoholismo
Si tiene uno o más de los factores de riesgo detallados arriba, llame a su médico o vaya a una sala de urgencias si tiene una lesión cerebral.
Pronóstico
El pronóstico depende de la gravedad de la lesión.
• Lesiones cerebrales leves: la perspectiva es generalmente muy buena. Aunque algunas personas experimentan el síndrome posconmocional, esto típicamente desaparece después de alrededor de tres meses. En la mayoría de los casos, no hay daño prolongado aunque la mejora podría ser gradual.
• Lesiones cerebrales moderadas: la mejora más drástica generalmente ocurre dentro de la primera a sexta semanas. Luego de ese tiempo, podrían quedar secuelas (problemas que perduran) relacionadas con la memoria o la atención, pero podrían no ser permanentes.
• Lesiones cerebrales severas: hasta el 50% de las lesiones cerebrales severas son mortales. Entre las personas que sobreviven a estas lesiones, alrededor del 20% sufre discapacidad severa.
Información adicional
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares) P.O. Box 5801 Bethesda, MD 20824 Teléfono: 301-496-5751 Gratuito: 1-800-352-9424 TTY: 301-468-5981 http://www.ninds.nih.gov/
American Academy of Neurology, AAN (Academia Americana de Neurología) 1080 Montreal Ave. St. Paul, MN 55116 Teléfono: 651-695-2717 Gratuito: 1-800-879-1960 Fax: 651-695-2791 Correo electrónico: memberservices@aan.com http://www.thebrainmatters.org/
Family Caregiver Alliance (Alianza para Cuidadores de Familia) 180 Montgomery St. Suite 1100 San Francisco, CA 94104 Teléfono: 415-434-3388 Gratuito: 1-800-445-8106 Fax: 415-434-3508 Correo electrónico: info@ndsccenter.org http://www.ndsccenter.org/
National Rehabilitation Information Center, NARIC (Centro Nacional de Información sobre la Rehabilitación) 4200 Forbes Blvd. Suite 202 Lanham, MD 20706 Teléfono: 301-459-5900 Gratuito: 1-800-346-2742 TTY: 301-459-5984 Correo electrónico: naricinfo@heitechservices.com http://www.naric.com/
Brain Injury Association of America (Asociación Americana de Trauma Cerebral) 8201 Greensboro Drive Suite 611 McLean, VA 22102 Phone: 703-761-0750 Gratuito: 1-800-444-6443 Fax: 703-761-0755 Correo electrónico: familyhelpline@biausa.org http://www.biausa.org/
Brain Trauma Foundation (Fundación de Traumatismo Cerebral) 523 E. 72nd St. New York, NY 10021 Teléfono: 212-772-0608 Fax: 212-772-0357 http://www.braintrauma.org/
National Institute on Disability and Rehabilitation Research (Instituto Nacional de Investigacion sobre Rehabilitacion y Discapacidad) 400 Maryland Ave., S.W. Washington, DC 20202-7100 Teléfono: 202-245-7640 TTY: 202-245-7316 http://www.ed.gov/about/offices/list/osers/nidrr/index.html?src=mr/
National Highway Traffic Safety Administration U.S. Department of Transportation (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, Departamente de Transporte de Estados Unidos) 400 7th St., SW Washington, DC 20590 Gratuito: 1-888-327-4236 Correo electrónico: webmaster@nhtsa.dot.gov http://www.nhtsa.dot.gov/
U.S. Consumer Product Safety Commission (CPSC) (Comisión Americana para la Seguridad de Productos de Consumo) 4330 East-West Highway Bethesda, MD 20814-4408 Teléfono: 301-424-6421 Gratuito: 1-800-638-2772 Fax: 301-413-7107 Correo electrónico: info@cpsc.gov http://www.cpsc.gov/
Última revisión: 2008-02-22T00:00:00-07:00
Última modificación: 2008-08-14T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell
Espero que les parezca interesante.
saludos Jorge Averbuj
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